domingo, 23 de septiembre de 2012

CAPRICHO #348: Pizza bolognesa


¡Marchando otra supermegapizza! Esta vez, bolognesa o boloñesa, cómo veáis bien llamarla.

Cada uno es como es y cada quien es cada cual, como diría Serrat; es por eso que cada persona que dedica parte de su actividad diaria a la cocina tiene sus trucos, sus técnicas, sus manías y su manera de organizarse. A mí me cansa horrores picar verduras para la sopa, picar patatas para la tortilla o empanar filetes, así que cuando toca hacer alguna de estas tareas lo hago en plan XXL, es decir, pico verduras para 3 ó 4 pucheros, patatas para la tortilla y para una posterior ensaladilla rusa o empano dos kilos de filetes de una sola atacada, así que en mi cocina se dan la “Mañana de la Verdura”, la “Mañana de la Patata” y la “Mañana del Empanao”. Resultado: el congelador organizado estilo tetris y, eso sí, la tranquilidad de no pegarme la “jarta” de empanar o picar durante un tiempo. Además, con estos tiempos que corren, es una buena manera de aprovechar las ofertas que ponen en el super y eso nunca viene mal.

Y pensaréis: “¡Pues menos mal que le cansa”! Y es verdad, pero para mí es una manera de agarrar el toro por los cuernos ante una actividad llamémosle “ingrata”, que me da un cuartelillo de al menos dos meses hasta la próxima.

Esta Pizza Bolognesa es el resultado de una de esas mañanas. Aquí nada se tira y tras hacer hace unas semanas una suculenta lasaña, congelé parte de la salsa bolognesa para esta pizza.

Lo primero que hice fue la masa, la forma de hacerla la podéis ver aquí. La salsa bolognesa es archiconocida por todos: pico muy chiquitita una cebolla y dos zanahorias. Pongo a rehogar ambas verduras en una cacerola con un poco de aceite de oliva. Cuando están pochadas incorporo medio kilo de carne picada (a veces sólo cerdo, otras, cerdo y ternera). Sigo rehogando. Una vez que la carne está hecha, añado un buen chorro de vino blanco y dejo que reduzca. Después incorporo una lata de tomate triturado natural de 800 grs. Añado sal y dos cucharadas sopera de azúcar para quitarle acidez al tomate. Añado bien albahaca fresca o seca. Pongo a cocer tapado a fuego suave, removiendo de vez en cuando, durante unos 30-45 min.

La salsa bechamel también es muy fácil de hacer: en un cazo al fuego derretimos unos 20-30 grs. de mantequilla. Incorporamos 2 cucharadas sopera de harina y rehogamos bien. Bajamos el fuego y vamos añadiendo poco a poco medio litro de leche caliente. Removemos bien con las varillas para que no se formen grumos. Vamos añadiendo leche caliente a conveniencia según el espesor que queramos dejarle. Añadimos sal, pimienta y una pizca de nuez moscada y ya está.

Una vez que tengo la masa de pizza estirada en la bandeja del horno, coloco encima la salsa bolognesa, cubro con la bechamel y con queso emmental rallado. Otra opción sería invertir el orden de la bechamel y el queso, para que, al gratinar al final, la bechamel hiciera costrita. Termino espolvoreando orégano o albahaca por encima y al horno una media hora a 210º, gratino unos minutos y lista para comer una pizza realmente jugosa y riquísima.

1 comentario:

JL Gupanla (Mis Deliciosas Comiditas) dijo...

me la pasé!!

y vaya pasada (no mía), vaya pasada la pizza!!

con bechamel y todo...rica seguro, pero esta es para la hora de la comida, eh?, nada de cenas, si no mueres como los pollos....

pues eso, que muy rica.

Y aprovecha estos dias a hacer tareas ingratas...!!

bsss