sábado, 4 de septiembre de 2010

CAPRICHO #110: Salchichas frescas de pollo al vino blanco



De pequeña, yo no era mala para comer, al contrario, aunque sí había algunos platos a los que me resistía como la cazuela de fideos con almejas o los callos. Y mi marido tampoco era delicado. Yo no sé entonces a quién han salido mis hijos, que son unos melindrosos y ha hecho falta un campamento de verano para que descubrieran cuántas cosas se estaban perdiendo como estas salchichas frescas de pollo al vino blanco.


Es un plato de toda la vida y no tiene misterio alguno, y su elaboración, vaya, no puede ser más fácil: en una sartén ponemos a dorar unos pocos de dientes de ajo laminados, cuando empiezan a dorarse, añadimos las salchichas y seguimos sofriendo a fuego lento. Conviene pincharlas por varios puntos para que se hagan bien. Se les va dando vueltas para que doren uniformemente y cuando están listas se añade un buen vaso de vino y a cocer, que vaya haciéndose la salsilla.


Viendo la foto cualquiera puede pensar que soy un poco tacaña, pero es que la foto engaña: las salchichas eran bastante grandes y no encogieron al hacerse porque estaban prietas, prietas. Las acompañé con arroz blanco cocido y rehogado con un diente de ajo, y lo regué con la salsilla y los ajitos fritos.

1 comentario:

MªJosé dijo...

que capricho mas rico el arroz me gusta mucho y rehogDO CON AJITOS QUE RICO, LAS SALCHichas con vino no las he hecho nunca las probaré.
besitossss guapaa
buen findeeeee