Mi hijo
mayor, Sergio, es un auténtico fanático de los gofres, si no os lo creéis,
pinchad aquí. Por eso, sus
Majestades de Oriente quisieron obsequiarle este año con una gofrera para
deleite del resto de la familia.
Hoy ha sido
el día de estreno, y bajo la supervisión y asesoramiento de una servidora, ha
preparado unos fabulosos gofres que han sido la merienda más festejada de casa.
Son
facilísimos de hacer, la gofrera es una auténtica cucada y encima, se hacen en
un ratito chiquitito. Necesitamos:
·
125 grs. de mantequilla blandita
·
150 grs. de azúcar
·
2 huevos
·
150 grs. de harina
·
1 cucharadita de levadura tipo Royal
·
Un chorrito de brandy
·
Una cucharadita de esencia de vainilla
·
Leche
Comenzamos
separando las claras de las yemas. Batimos estas últimas y reservamos. En un bol batimos la mantequilla con el
azúcar y añadimos las yemas batidas.
Ligamos bien. Añadimos la harina
y la levadura tamizadas e incorporamos.
La masa quedará bastante seca.
Batimos las
claras a punto de nieve y las incorporamos a la mezcla anterior junto al brandy
y la esencia de vainilla, con la ayuda de una espátula y con movimientos
envolventes. Añadimos leche poco a poco
hasta conseguir el punto deseado de fluidez.
Dejamos reposar unos 10 minutos.
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AQUÍ, MI PINCHE PARTICULAR |
Enchufamos
la gofrera y procedemos siguiendo las indicaciones de la misma. En nuestro
caso, en unos cinco minutos el piloto verde indicó que ya estaba a la
temperatura deseada. Pincelamos con
mantequilla derretida todas las placas, tanto las de arriba como las de abajo y
con la ayuda de una cuchara y la espátula de silicona, rellenamos de masa las
placas inferiores hasta cubrir y dejar la superficie lisa. Cerramos y dejamos que se cuajen y doren,
pudiendo jugar con el selector de temperatura.
Además, podemos levantar la tapa para ver cómo va el proceso y volver a
cerrar.
Una vez que
los gofres están en el puntito que más nos guste, los sacamos con la ayuda de
una espátula de madera y ya los tenemos listos para zampar. Cada vez que
rellenemos con masa, previamente tenemos que engrasar las placas con la
mantequilla.
Salen
perfectos, más que bonitos, preciosos, y ricos están…¡uhmmmmmmm!, mucho mejor
que los comprados, os lo aseguro. Sólo
queda acompañarlos de lo que más os guste: nata montada, sirope, dulce de
leche, nueces,…¡yo que sé! de lo que más se os antoje.
Comentarios
Para cuando "Los caprichos de Sergio"....???
Bsss!!!!