
Me encantan los calabacines: en crema son ideales cuando hace frío, a la piedra son mi perdición, rellenos, una pasada pero hay una forma de hacerlos, mucho más sencilla que son empezar y no parar: Calabacines fritos.
Durante años he estado que “mira que buenas están las berenjenas fritas", que los están, y más con su poquito de miel por encima. Pero tenía olvidados en el recuerdo los calabacines que hacía mi madre, hasta que me acordé y se me antojó hacer una fritada que duro ná y menos en la mesa.
Para empezar, enjuagué un calabacín bien grandotote, que parecía una sota de bastos, lo sequé y lo corte en rodajitas finitas. Después sólo tuve que añadirles un poquito de sal, pasar por harina y freír en abundante aceite bien caliente. Dejé escurrir sobre papel de cocina, al plato y a la mesa.
Es un plato sencillo y barato, de los de toda la vida.
Comentarios
bsssss!!!
p.s. estoy tonto...no me había fijado en la cabecera????
un besito
besos guapaaaaa
feliz domingo y semana amiga
yo un poco pachuchilla