
Luego está el tema de las sardinas, mira que están ricas, espetaítas o si no estamos en la playa, a la plancha, pero como se me ocurra hacerlas en casa, después tengo que fregar toíta la campana, porque el olor, delicioso a más no poder a la hora de la comida, se vuelve insoportable en la tarde-noche que sigue. Así que se ocurrió hacerlas de un modo diferente, muy típico de aquí y muy rico: moraga de sardinas, y así me ahorré la currada posterior.
Para empezar corté en juliana 1 cebolla y 1 pimiento verde, 3 dientes de ajos en láminas y 3 tomates bien coloraos en rodajas. En una sartén amplia, empecé rehogando la cebolla, añadí el ajo, el pimiento y el tomate. Salpimenté y también le eché 1 cucharada de azúcar, para quitarle acidez, un poquito de pimentón y dejé pochar.
Cuando estaba hecho, añadí las sardinas, limpias de tripas y raspa, colocadas con la piel hacia arriba. Agregué vino blanco y dejé que cocieran a fuego lento, removiendo de vez en cuando para que ligara la salsita.
¡Ah! Se me olvidaba, espolvoreé por encima un poco de perejil picado.
(revisando fotos publicadas, vi que ya había publicado la misma receta, es el capricho #87, pero esta vez me ha salido mejor la foto)
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