
Bueno, y para terminar algo fresquito, ¿qué tal una Tarta helada de aguacate?
Lo de helada le vino por añadidura debido a un error de cálculo. Lo primero fue hacer la base de la tarta con 10 galletas María de las cuadradas, trituradas y mezcladas con mantequilla que coloqué en la base del molde y que metí en la nevera mientras hacía el relleno.
Para éste, pelé y trituré dos aguacates gorditos, y los rocié con zumo de limón para que no se pusieran negros.
En unos 200 ml. de agua caliente disolví 3 hojas de gelatina neutra (aquí fue seguramente donde cometí el fallo, o bien necesitaba menos agua o el doble de gelatina).
En el vaso de la batidora monté un brick pequeño de nata.
Bueno, en la gelatina disuelta, añadí 100 grs. de azúcar, los aguacates machacados y la nata montada, removiéndolo todo muy bien. Vertí la mezcla sobre la base de galletas y la metí en el frigorífico. Como pasadas las horas veía que aquello no se cuajaba pues se me ocurrió meterla en el congelador y ¡voilá! la tarta quedó perfecta. Sólo quedó desmoldarla para servirla, espolvorearle por encima coco rallado y dejar que atemperara un poco para poderla cortar.
El sabor, realmente curioso, no dije de qué era hasta que no se la comieron y ninguno acertaba a adivinar de qué era.
Comentarios
besosssss guapaa
feliz semana
Voy a seguir mirando este pedazo de menú.....que bueno, no?
bss!!!
Besitos.
Besos y Feliz Navidad