jueves, 28 de febrero de 2013

CAPRICHO #380: Costillas a las cinco especias (Reto cocinillas)



28 de Febrero 2013, segunda propuesta del grupo de facebook “Reto cocinillas”, esta vez salada, Costillas a las cinco especias, también de Lorraine Pascale.



A primera instancia dudaba yo del plato en si, costillas,...¡uhmmm!, no sé, tal vez demasiado contundente.  Luego, el tema de las especias, en fin, lo que son las cosas, al final ha resultado ser un plato sabrosísimo, en casa ha gustado mucho pero reconozco que es para ocasiones contadas aunque lleve truco en el acompañamiento.



¿Qué necesitamos?



Para las costillas:



·        1 kg. de costillas de cerdo cortadas finitas (en mi caso, pasó un poco del kilo porque pedí 14 piezas.

·         3 flores de anís estrellado

·         3 clavos de olor

·         1 cucharada rasa de canela molida

·         1 cucharada rasa de pimienta de Sichuan (¡caramba con la especia!)

·         1 cucharada rasa de semillas de hinojo




Para la salsa:



·         150 ml. de salsa de soja

·         2 c/s de aceite de oliva

·         2 c/s de miel

·         2 dientes de ajo picados muy chiquititos

·         Piel de lima rallada

·         2 c/s de semillas de sésamo

·         Además, una cebolleta.



Precalentamos el horno a 200º, mientras en un mortero o mejor, en el molinillo de café, pulverizamos las cinco especias (anís estrellado, clavo, canela, pimienta de Sichuan y semillas de hinojo); untamos las costillas limpitas con la mezcla de especias, las colocamos extendidas sobre la placa de horno, pincelada con aceite, añadimos por encima un pelín de sal y metemos en el horno durante 45 minutos.




Mientras vamos haciendo la salsa: en un cazo incorporamos todos los ingredientes y los ponemos a calentar, cuando llegue a ebullición dejar dos minutos más, retiramos y dejamos enfriar.



Cuando hayan pasado los 45 minutos iniciales, pincelamos las costillas con la salsa de soja, añadimos por encima una cebolleta picadita (que a mí se me olvidó) y dejamos hacer 15 minutos más, ¡ya están listas para comer!



Las acompañé con una ensalada de escarola y maíz aliñada con aceite de oliva y vinagre de jerez.



Puntualizaciones: no he seguido al pie de la letra la receta de Lorraine porque me parecía excesiva la cantidad de especias, me sobrevenía a la cabeza el presentimiento de que de íbamos a tener que acudir más tarde a la ayuda del Almax, así que calculé más o menos a ojo; aún así, cuando terminé de molerlas, el olor al destapar el molinillo me hizo volver a tener dudas, pero gracias a Dios, a la hora de comer, las costillas tenían el punto justo de sabor.  El toque de la salsa genial, 15 minutos antes de retirar del horno son apropiados para que la miel no se queme y amargue.  Y el truco del que os hablaba al principio sobre el acompañamiento: las costillas son sabrosísimas pero las condenadas pecan de grasa, así que para agilizar su digestión nada mejor que una ensalada con una verdura amarga, en mi caso, escarola, aunque rúcula o endivia tampoco hubieran estado mal.  Todas son depurativas del hígado y favorecen la digestión.



Otra cosa: la Pimienta de Sichuan era la única especia que no conocía pero aquí en Málaga, en el Pasillo de Santa Isabel tenemos desde hace 65 años una tienda con solera, yo de niña ya iba a comprar allí con mi madre, La tienda de las especias-la boutique del té, que tiene de todo, si queréis podéis visitar su web.

Los participantes en el reto son los siguientes:

Marta Sánchez: http://dolcefarnientebymarta.blogspot.com.es/

lunes, 25 de febrero de 2013

CAPRICHO #379: Salsa Romescu





Calçot es una voz del idioma catalán con la que se denomina a una variedad de la cebolla . Es típico de la zona interior de Cataluña, pero especialmente de toda la zona occidental, correspondiente a las terres de l'Ebre y la comarca del Alt Camp.
Es uno de los platos típicos de la gastronomía catalana, muy consumido a finales de Invierno con salsa romesco, completando con un segundo plato compuesto por carnes y butifarras típicas.
El Calçot de Valls, protegido por una denominación de origen, se caracteriza por una longitud de 15 a 25 cm (parte blanca) y un diámetro, medido a 5 cm de la raíz, de entre 1,7 y 2,5 cm.
Origen del nombre
"Calçot" viene del hecho de que en su cultivo se amontona tierra sobre los brotes que crecen de la cebolla inicial ("calçar la terra sobre la planta"). Esto se hace para conseguir un tallo blanco de unos 20 a 25 cm.
Origen
El origen de los calçots es objeto de debate: una de las versiones más comúnmente aceptadas afirma que se debe su descubrimiento a Xat de Benaiges, un campesino de finales del siglo XIX de la zona de Valls (Provincia de Tarragona), que por descuido, preparó a la brasa unas "cebollas" que sobrecalentó. Se quemaron todos por la parte exterior y, en lugar de tirarlos, peló las capas más externas quemadas, descubriendo que su interior estaba muy tierno y sabroso.
Consumo
Una teja de calçots junto a dos platos con salsa romesco.
Se consumen los tallos jóvenes y se puede hacer entre el final del invierno y principios de la primavera europea. El calçot forma la base de las populares calçotades que se celebran en Cataluña, que se han convertido en una fiesta en la que se consumen asados preferiblemente con "redoltes de ceps" y tienen que hacerse sobre la llama viva, no hay que esperar a que se haga brasa que es como se asaría la carne. Una vez hechos cuando las capas exteriores están negras, entreabiertas y echan una especie de espumita, se envuelven en grupos de 25 aproximadamente en varias hojas de papel de periódico y se dejan como mínimo una media hora para que acaben de cocerse con su propio calor. Se comen pelando las capas exteriores y untando el calçot acompañados de una salsa denominada salvitxada o también con salsa de romesco.
Una vez consumidos los calçots y tras lavarse las manos ( quedan completamente negras), se come carne y butifarras asadas sobre las brasas que quedan después de hacer los calçots, todo ello regado con vino o con cava.
Propiedades nutritivas
Sus propiedades nutritivas son iguales a las de la cebolla, es decir, tiene un amplio contenido de vitaminas y minerales. Además, se le atribuyen propiedades diuréticas, tonificantes, digestivas y afrodisíacas. Se ha comprobado que contienen algunos agentes anticancerígenos.
Fuente: Wikipedia

Después de compartir con todos vosotros esta interesantísima información que yo misma desconocía, os quiero mostrar mi particular receta de Salsa Romescu con la que he acompañado unas cebolletas bien hermosas a la plancha, porque claro, aquí en Málaga no hay calÇots, pero no problem, Mª José, cualquier día vamos para arriba y te hacemos una visita.

Ingredientes:

·         1/2 cabeza de ajos
·         3 ñoras
·         1 tomates maduros
·         12 almendras tostadas
·         10 avellanas
·         10 grs. de piñones
·         1 rebanada de pan frita
·         1 c/c pimentón dulce
·         Sal y pimienta
·         150 grs. de aove
·         30 grs. de vinagre
·         Agua (opcional)

Elaboración:

Remojamos  las ñoras en agua caliente un ratito para que se ablande la carne, que sacamos con la puntita del cuchillo. Pelamos los ajos y los ponemos con todos los ingredientes menos el aove y el vinagre en una sartén a pochar.  Una vez listos, los pasamos al vaso de la batidora y añadimos el aceite y el vinagre y trituramos.  Añadimos el agua hasta que quede con la espesura a nuestro gusto, rectificamos de sal y pimienta y ¡a disfrutar!

Tiene un sabor realmente delicioso y no sólo sirve para acompañar a los calÇots, con carne y, especialmente, pescado tiene que estar genial.

Esta receta la vi en el blog de Dolores, Mi gran diversión, ¡fantástico! Visitadlo.

martes, 19 de febrero de 2013

CAPRICHO #378: Secreto Strogonoff




¡Toma ya, con un par!  Los puristas seguramente se echarán las manos a la cabeza con esta receta, totalmente irreverente, pero a veces, en la cocina, hay que ingeniárselas para probar cosas nuevas o diferentes.  Tenía en el congelador unas piezas de secreto de cerdo que iba a hacer a la plancha pero se nos ocurrió probar a tunear el clásico solomillo strogonoff en versión secreto, resultado: un plato realmente delicioso y muy, muy fácil de hacer.
Necesitamos:
 
·         Un kilo de secreto (no era ibérico pero estaba de muy buen ver)
·         1 cebolla
·         Aceite de oliva y mantequilla
·         4 pepinillos en vinagre
·         1 copa de brandy
·         50 grs. de jamón serrano en taquitos
·         200 ml. de nata
·         ¼ l. de caldo de carne
·         Ralladura de ½ limón y su zumo
·         1 c.p. de mostaza suave
·         Sal y pimienta
·         Pimentón dulce

Comenzamos cortando el secreto en tiras del tamaño de un dedo, salpimentamos y doramos en una sartén amplia con un poco de aceite.  Reservamos.  En la misma sartén incorporamos un poco de mantequilla y rehogamos la cebolla cortada chiquitita hasta que blanquee, incorporamos los taquitos de jamón y los pepinillos cortados muy chiquititos. Aquí viene ideal incorporar también unos champiñones laminados pero no tenía en ese momento.  Rehogamos.  Añadimos el brandy, la ralladura y el zumo de limón, la mostaza, la nata y el pimentón dulce. Removemos y vamos incorporando poco a poco el caldo de carne hasta conseguir una salsa más o menos ligera.  Incorporamos las tiras de secreto y dejamos que la salsa reduzca, rectificamos de sal y listos para emplatar.
 

Lo servimos acompañado de arroz blanco hervido con una hoja de laurel y dos semillas de cardamomo.

sábado, 16 de febrero de 2013

CAPRICHO #377: Ensalada de escarola y bacalao confitado




Las ensaladas son ideales para la hora de la cena, son ligeras y al mismo tiempo saciantes.  Podemos preparar alguna de las clásicas pero cuando la inspiración nos llega, somos capaces de crear un manjar de dioses como por ejemplo, esta Ensalada de escarola con bacalao confitado.  Es obra del maestro Karlos Arguiñano y realmente es un plato rico, rico de los de repetir y no cansarse en la vida.


Necesitamos:



·         Escarola

·         Bacalao fresco o desalado (un buen taco o fileta)

·         Huevo

·         Aceite

·         Vinagre

·         Sal

·         1 ó 2 alcachofas



Y, de mi propia cosecha:



·         1 naranja

·         Dados de pan frito



Empezamos colocando el bacalao en una cazuelita, cubierto de aceite y ponemos a cocer a fuego muy lento, que se vaya confitando poquito a poco.  También, en un cazo, cocemos el huevo hasta que esté duro y dejamos atemperar.



Cuando el bacalao está listo, lo escurrimos y lo desmenuzamos en lasquitas.  Reservamos el aceite. 



Picamos, enjuagamos y escurrimos la escarola. Limpiamos las alcachofas dejando sólo el corazón y lo cortamos en rodajas finitas, que freímos en aceite caliente y escurrimos en papel de cocina. Freímos el pan cortadito en dados (es un antojito divino), sacamos y escurrimos.  Pelamos y cortamos la naranja en dados. 



Preparamos la vinagreta, mezclando en un bol el huevo picado, sal, el aceite del confitado y vinagre.



Mezclamos la escarola, los dados de pan frito y los de naranja (reservamos algunos para la presentación final).  Colocamos en el plato, a continuación las lasquitas de bacalao, las alcachofas fritas y terminamos regando con la vinagreta y colocando los dados de pan frito y naranja que teníamos reservados.

martes, 5 de febrero de 2013

CAPRICHO #376: Burritos bouganvilleros


Esto es lo que ocurre cuando abres el frigo y te encuentras cuatro o cinco cosas empezadas (o a medio terminar) y te preguntas: "¿qué puedo hacer con esto?". Pues eso fue lo que me ocurrió a mí cuando al abrir el mío me encontré 4 tortas de trigo para hacer tacos, el resto de una lata de atún, 1 cebolleta, 4 huevos y una bolsa de queso emmental rallado empezada.

Así que batí los huevos, uno a uno, con un poquito de sal, les añadí el atún desmenuzado y escurrido, una cuarta parte de cebolleta muy picadita y cuajé cuatro tortillas redondas.  Coloqué cada tortilla doradita encima de una torta de trigo, añadí  el queso y cerré, ayudada por un palillo.  20 segundos al micro y listas para degustar.  El nombre del plato surgió espontáneo.  A mi me parece una cenita ideal, ¿y a vosotros?

domingo, 3 de febrero de 2013

CAPRICHO #375: Redpotatoes a las hierbas provenzales



Hoy es el cumple de mi hijo pequeño, ¡catorce años que tiene ya y lo malita que yo me puse aquella mañana del 3 de febrero del 99!  Eso sí, esas cinco horas de parto me trajeron uno de los mayores tesoros de mi vida que va camino de convertirse en un pedazo de hombretón que no veas, ¡aunque tiene unos prontos...!, ¿qué le vamos a hacer? son las hormonas en fase revolucionaria.

Me pidió esta receta y yo busqué y busqué.  Al final, sólo la encontré en inglés (ya ves tú), así que traduje como pude y al final la hice como quise. Resultado: un fantástico acompañamiento para una carne o un intenso aperitivo, acompañado de una buena salsa alioli.  Caerá más veces.

Los ingredientes: 1 kg. de patatas rojas, una bolsita de hierbas provenzales, una pizquilla de sal y un buen chorrete de aceite.

La forma de hacerla: lavamos bien las patatas, que van a ir con la piel y todo; las cortamos en rodajas gordas y la colocamos en un recipiente hondo.  Añadimos la sal y el sobre de especias, el aceite y ¡a remover!  Las colocamos en una rustidera y al horno el tiempo necesario hasta que estén tiernas y doraditas.

éstas son las hierbas que compré (la cajita trae dos sobres)


El plato principal fue también otro de los favoritos de mi retoño: pollo al ajillo y de postre, ¡TARTA TRES CHOCOLATES!  Estaba con una sonrisa de oreja a oreja.

viernes, 1 de febrero de 2013

CAPRICHO #374: Calamares al pil-pil





¿A veces no se os ocurre tunear una receta de toda la vida cambiando su ingrediente principal?  Esto fue lo que me pasó a mí con este plato, un sábado que quería tapear algo antes de comer y se me ocurrió hacer un pil-pil, pero de calamares.

Facilito a más no poder, sólo necesitamos unos calamares limpios y cortados en rodajas, unos dientes de ajo laminados, aceite de oliva, sal, pimentón ahumado, una pimienta cayena y perejil. 

En una sartén, con el aceite bien calentito, añadimos la cayena y los ajos, dejamos que se hagan un poquito y que suelten su aroma.  Añadimos los calamares, un poquito de sal y dejamos que éstos suelten todo el agua y se doren.  Rematamos con el pimentón, le damos unas poquitas de vueltas y espolvoreamos con el perejil.  Lo pasamos al plato y a comérselo calentito (preferible quitar la cayena para evitar que alguno se lleve la sorpresa).