domingo, 27 de enero de 2013

CAPRICHO #373: Saquitos de verdura y queso





Tomando como partida mi capricho #2, esta vez varié un poco la receta, cambiando el queso en lonchas por queso crema y añadiendo unas lonchas de pavo cocido muy picaditas al relleno.  Las obleas las cerré con plan saquito, pinchándolas con un palillo y ¡a la sartén!  aunque también se pueden hacer en el horno.  El resultado: rico, rico y cremosito.  Volaron en la mesa y no me digáis que no quedan vistositas ni ná.

jueves, 17 de enero de 2013

CAPRICHO #372: Confit de pato al horno



En casa gusta muchísimo el magret de pato, de hecho, ha sido uno de los platos incondicionales en los menús navideños de los últimos años, pero este último hemos cambiado por otra parte del pato, el confit o muslo confitado.

Yo no las tenía todas conmigo con el tema de si a los niños les iba a gustar el sabor, pero me arriesgué y, gracias a Dios, triunfé.  La cosa es que fuimos a Makro buscando los magrets pero al ver la caja de confit y, sobre todo, al ver lo rápido y cómodo de su elaboración (vamos, calentar y servir), la idea de quitarme faena en una noche tan entretenida en la cocina no me lo hizo pensar dos veces, caja al carro y listos.


Aquí tenéis la foto de la caja, trae 6 muslos confitados, envasados al vacío, rodeados de su grasita y congelados.  Sólo hay que meter la bolsa directamente del congelador en agua caliente, para que se descongele, luego sacarlos y saltear los muslos en la sartén.  Yo fui más comodona, en vez de saltearlos, los dispuse en la bandeja del horno y ¡hala!, que el muchacho hiciera el resto, al término, un poquito de grill y ¡a comer!  Los acompañé de una menestrita de verduras, como véis.

viernes, 11 de enero de 2013

CAPRICHO #371: Gazpachuelo Deluxe





¿Qué puede ocurrir cuando se fusionan un plato muy pero que muy malagueño y un genio de la cocina? ¿Y si se mete por medio una bouganvilla malagueña con sus tuneadoras ideas y le da otro giro de tuerca?  Os disipo las dudas: el plato, malagueño por excelencia: el gazpachuelo; el genio: Juan Mari Arzak, todo un maestro y un señor, con su genial gazpachuelo tibio de carabineros y rape con almendras; la tercera en discordia: servidora, que hizo de puente intermedio entre la sencillez de este delicioso plato y la exquisitez de la receta del genio, dando lugar a una versión más económica y realmente sabrosa a la que, después de darle muchas vueltas a la cabeza, bauticé con este nombre.

Estos son los ingredientes:

·         12 langostinos
·         ¼ de cazón en tacos
·         ¼ de almejas
·         Caldo de pescado
·         1 zanahoria
·         1 puerro
·         1/2 cebolla
·         1 patata
·         1 huevo
·         Aceite de oliva
·         Vino blanco
·         Sal
·         Cebollino picado

Empezamos preparando el caldo de pescado poniendo a hervir en 1 litro de agua las cáscaras de los langostinos, la zanahoria, medio puerro y la cebolla.  Dejamos que hierva unos 15 minutos. Mientras, picamos el resto del puerro muy chiquitito y lo ponemos a dorar en otra cacerola, con un poco de aceite.  Cuando el puerro y el caldo están listos, colamos este último en la cacerola donde tenemos el puerro, colocando una gasa ésteril en el colador para que no pasen impurezas.  Añadimos una patata cortada en dados gordos y dejamos cocer hasta que la patata esté tierna. Una vez ocurra esto, apagamos y dejamos que entibie.

Vamos haciendo la mayonesa: en el vaso de la batidora incorporamos el huevo, sal y un chorro de aceite.  Emulsionamos sin mover el brazo del fondo (monta en un plis) y vamos añadiendo aceite poco a poco hasta obtener la cantidad de mayonesa deseada.

Tenemos ya la mayonesa hecha y el caldo tibio, vamos a ligar el gazpachuelo: añadimos un cacito del caldo en el vaso de la mayonesa y batimos, agregamos un chorro de vino blanco (reminiscencias de la sopa viña ab, si es amontillado, mejor), añadimos de nuevo caldo hasta que veamos que está más ligero y, para terminar, incorporamos todo el contenido del vaso de la batidora a la cacerola con el caldo, poco a poco, ligando bien con la cuchara.

Calentamos a fuego muy suave, removiendo constantemente, hay que evitar que hierva, porque se cortaría.  Rectificamos de sal.  A la vez, vamos salteando,  por separado, langostinos, cazón y almejas.

Disponemos en los platos el pescado salteado, vertemos por encima el gazpachuelo y decoramos con el cebollino picado. 

No os podéis imaginar que bueno estaba; yo, que aunque me gusta el cuchareteo, no soy de repetir, me serví tres veces.  La única peguilla, por ponerle alguna, es que no le puse por encima almendra fileteada, como hace Arzak, porque no tenía, eso hubiera sido ya el paraíso, así que me lo apunto para la próxima.

martes, 1 de enero de 2013

CAPRICHO #370: Brazo salado de salmón marinado





Lanzo una pregunta a la blogosfera: ¿A vosotros no os estresan estas fiestas?, porque yo ando como una moto. He llegado a la conclusión que vacaciones, lo que se dice vacaciones es para los niños, para una sencilla ama de casa esto es más como una maratón a todo gas con unas ganas locas de llegar a la meta. El día 8, cuando todos salgan por la puerta mi suspiro de alivio se va a escuchar por todo mi barrio, je,je….

Bueno, bromas aparte, la Navidad es una época preciosa para celebrar, sobre todo si conseguimos encontrar su verdadero sentido. Aún así, todos nos vemos inmersos, en mayor o menor medida, en un corre-corre que te voy a pillar. Casa, comida de diario, comida especial, compras de diario, compras especiales, Reyess,…. ¡y encima con todos dentro de la casa! En fin, como dice el dicho, sarna con gusto no pica.

Dentro de lo que es ese frenesí culinario que nos invade por estas fechas, hoy quiero mostraros mi brazo de salmón marinado para la cena de Nochevieja. Tiene su historia porque este año me propuse hacer un tronco de navidad para la cena de Nochebuena y éste, salado, para la cena de anoche. Del tronco de navidad vamos a pasar olímpicamente, aquello fue una especie de desaguisado que comerse se pudo comer, es lo que tiene no ensayar antes y lanzarse a la aventura con la hora pegada. Hay foto, pero se va a quedar en su carpeta, sólo puedo deciros que el tronco se quedó en rama pero que mousse de turrón hubo para varios días.

Así que tomando nota mental de los fallos cometidos con el primer intentó esto fue lo que hice para conseguir mi brazo de salmón:

Cogí media docena de huevos y separé las claras de las yemas. Batí las primeras con una cucharadita de cremor tártaro hasta que montaron a punto de nieve fuerte. Reservé.

Batí las yemas con 50 grs. de azúcar hasta que blanquearon. Añadí 150 grs. de harina tamizada con la ayuda de la espátula y, por último, añadí las claras montadas con movimientos envolventes hasta que ligó por completo.

Forré la bandeja del horno con papel de hornear y vertí la masa encima; sacudí lateralmente para extender la masa lo más pareja posible y la puse a hornear en el horno precalentado a 180º. Lo normal es que esté hecho en 10-12 minutos pero como mi horno esta gagá, tardó unos 25 minutos, así que hay que observar que la masa esté cuajada pero blanquita.

Cogí un paño limpio y lo mojé con agua, lo estrujé bien, lo extendí y le espolvoreé azúcar. Saqué la plancha de bizcocho (con el papel y todo) y la puse encima y la fue enrollando con la ayuda del paño húmedo, dejé enfriar y lo metí en el frigo hasta la mañana siguiente.

Para preparar el relleno, también la noche antes saqué dos tacos de salmón del congelador y cuando estaban descongelados, con la ayuda del cuchillo jamonero fui sacado filetes finitos y colocándolos en una bandeja, los mariné siguiendo este método. Dejé marinar toda la noche.

A la mañana siguiente, desenrollé con cuidado el bizcocho. En un bol dispuse 500 grs. de queso crema y un chorrito de nata; batí hasta hacer la mezcla fácil de untar.

Unté con la crema toda la cara interior del bizcocho, coloqué los filetes de salmón con sus trocitos de la marinada y enrollé de nuevo con la ayuda del paño.

Coloqué el brazo en una fuente y cubrí con el resto de la crema de queso. Adorné con semillas de amapola y bolitas de sucedáneo de caviar rojo. A la hora de servirlo, lo rodeé de lechuguita cortada en juliana.

Sólo me resta deciros que estaba buenísimo y que les gustó a todos. Para terminar, quiero desearos un feliz 2013, que espero que sea el principio del fin de esta crisis que nos tiene tan malhumorados y me quedo pensando si voy a hacer el roscón de Reyes o al final, lo voy a comprar hecho, ya veremos como se nos presentan los planes para la Cabalgata. Mientras tanto, sed buenos, que los Reyes nos están observando.