sábado, 29 de septiembre de 2012

CAPRICHO #350: Focaccia marinera



Hoy, Focaccia marinera, ¿por qué no? Para empezar, hacemos la masa de pan igual a la que hago para las pizzas.

Ahora, para el relleno vamos a necesitar:

-      2 cebollas
-      Gambas arrocera (al gusto)
-      1 latita de calamares en salsa americana
-      1 latita de atún
-      1 latita de mejillones al natural
-      Queso rallado (al gusto), yo emmental

Para adornar:

-      Tomate en rodajas
-      Unos gambones
-      Sal, azúcar, hierbas aromáticas al gusto
-      Aceite de oliva

Dividimos la masa de pan en dos mitades, estiramos una de ellas y la cortamos a la medida de la forma del molde redondo, esta vez de 28 cm.  Pincelamos la base del molde con aceite, espolvoreamos harina y colocamos la primera mitad.

En una sartén con un poco de aceite doramos las dos cebollas cortadas en juliana.  Una vez listas, las colocamos sobre la masa, y continuamos con las gambas peladas, los mejillones y el atún escurridos y los calamares con su salsita, que está realmente deliciosa.  Espolvoreamos con el queso rallado.

Damos forma a la otra mitad de la masa de pan y tapamos la focaccia.  Con la yema de los dedos vamos sellando alrededor para que se cierre bien. Colocamos encima los gambones pelados y las rodajas de tomate.  Espolvoreamos con sal, pimienta y las hierbas (yo usé orégano, albahaca y tomillo).  Espolvoreamos también un poquito de azúcar sobre los tomates.  Un hilo de aceite sobre toda la superficie y al horno unos 30-40 min. a 200º.

Es un plato realmente contundente, tanto en sabor como en cantidad, apto para los muy comilones y que no os va a defraudar.

jueves, 27 de septiembre de 2012

CAPRICHO #349: Panecillos con caballa y tomates caramelizados






¿No os ocurre a veces que veis una receta y os entra tal antojo que pensáis “de este fin de semana no pasa que la haga” y luego por más vuelta que le deis no encontráis el ingrediente deseado y os quedáis con las ganas? Pues esto fue lo que casi me pasó a mí este pasado fin de semana: vi unos estupendísimos tomates cherrys caramelizados en el blog de Frabisa y no pude resistirme peeeero… el problema llegó cuando no encontré ni un solo tomatillo de esta clase en todo el Mercado de Atarazanas cuando la semana anterior había para hartarse.

Total, que para quitarme el antojo improvisé con los tomates pera que tenía en el frigorífico y ¡vaya si estaban buenos!  Eso sí, en cuanto me agencie aunque sea un cuarto de kilo, repito con los cherrys.

Es una receta bien fácil de hacer: corté en rodajas de más o menos un centímetro los tomates, las coloqué en una rustidera con papel de hornear. Salpimenté y espolvoreé por encima azúcar, orégano, comino, albahaca y tomillo.  Las hierbas las usé ya secas, pero si tenéis frescas, mucho mejor y además, como dice Isabel, la elección a vuestro gusto.  Chorrín de aceite por encima y al horno; yo aproveché que utilicé el horno para hacer una pizza pero según Isa, a 110º sobre una hora y media y quedan en su punto.

Una vez listos los tomates terminé de montar esta estupenda tapa: Panecillos con caballa y tomates caramelizados. 

Sobre unos panecillos tostados coloqué rodajitas de tomate y encima medio filetito de caballa en conserva.  Con esto y con una cerveza bien fresquita, más feliz que una perdiz.




domingo, 23 de septiembre de 2012

CAPRICHO #348: Pizza bolognesa


¡Marchando otra supermegapizza! Esta vez, bolognesa o boloñesa, cómo veáis bien llamarla.

Cada uno es como es y cada quien es cada cual, como diría Serrat; es por eso que cada persona que dedica parte de su actividad diaria a la cocina tiene sus trucos, sus técnicas, sus manías y su manera de organizarse. A mí me cansa horrores picar verduras para la sopa, picar patatas para la tortilla o empanar filetes, así que cuando toca hacer alguna de estas tareas lo hago en plan XXL, es decir, pico verduras para 3 ó 4 pucheros, patatas para la tortilla y para una posterior ensaladilla rusa o empano dos kilos de filetes de una sola atacada, así que en mi cocina se dan la “Mañana de la Verdura”, la “Mañana de la Patata” y la “Mañana del Empanao”. Resultado: el congelador organizado estilo tetris y, eso sí, la tranquilidad de no pegarme la “jarta” de empanar o picar durante un tiempo. Además, con estos tiempos que corren, es una buena manera de aprovechar las ofertas que ponen en el super y eso nunca viene mal.

Y pensaréis: “¡Pues menos mal que le cansa”! Y es verdad, pero para mí es una manera de agarrar el toro por los cuernos ante una actividad llamémosle “ingrata”, que me da un cuartelillo de al menos dos meses hasta la próxima.

Esta Pizza Bolognesa es el resultado de una de esas mañanas. Aquí nada se tira y tras hacer hace unas semanas una suculenta lasaña, congelé parte de la salsa bolognesa para esta pizza.

Lo primero que hice fue la masa, la forma de hacerla la podéis ver aquí. La salsa bolognesa es archiconocida por todos: pico muy chiquitita una cebolla y dos zanahorias. Pongo a rehogar ambas verduras en una cacerola con un poco de aceite de oliva. Cuando están pochadas incorporo medio kilo de carne picada (a veces sólo cerdo, otras, cerdo y ternera). Sigo rehogando. Una vez que la carne está hecha, añado un buen chorro de vino blanco y dejo que reduzca. Después incorporo una lata de tomate triturado natural de 800 grs. Añado sal y dos cucharadas sopera de azúcar para quitarle acidez al tomate. Añado bien albahaca fresca o seca. Pongo a cocer tapado a fuego suave, removiendo de vez en cuando, durante unos 30-45 min.

La salsa bechamel también es muy fácil de hacer: en un cazo al fuego derretimos unos 20-30 grs. de mantequilla. Incorporamos 2 cucharadas sopera de harina y rehogamos bien. Bajamos el fuego y vamos añadiendo poco a poco medio litro de leche caliente. Removemos bien con las varillas para que no se formen grumos. Vamos añadiendo leche caliente a conveniencia según el espesor que queramos dejarle. Añadimos sal, pimienta y una pizca de nuez moscada y ya está.

Una vez que tengo la masa de pizza estirada en la bandeja del horno, coloco encima la salsa bolognesa, cubro con la bechamel y con queso emmental rallado. Otra opción sería invertir el orden de la bechamel y el queso, para que, al gratinar al final, la bechamel hiciera costrita. Termino espolvoreando orégano o albahaca por encima y al horno una media hora a 210º, gratino unos minutos y lista para comer una pizza realmente jugosa y riquísima.

sábado, 15 de septiembre de 2012

CAPRICHO #347: Ensalada de higos, jamón serrano y brié



¿Qué tal una ensalada y algo de picoteo para la noche del sábado? A mí se me ocurre, a la voz de pronto, esta apetitosa Ensalada de higos, jamón serrano y brié. Sencilla y rápida de hacer. Necesitamos:

- 1 bolsa de ensalada variada de la que más nos guste
- Higos
- Jamón serrano
- Queso brié

Y para el aliño:

- Sal
- Aceite de oliva
- Vinagre de Módena
- Miel

Disponemos la ensalada en el plato y vamos colocando por encima a discreción, o no, los higos, el jamón y el brié. En cuanto a cantidades, según nuestro sentido de la gula. Emulsionamos los ingredientes del aliño y condimentamos. ¡A comer!

lunes, 10 de septiembre de 2012

CAPRICHO #346: Langostinos rebozados en kikos



Desde que vi esta receta en Internet tenía unas ganas locas de probarla. Muchos blogs la tienen publicada y yo la vi concretamente en La cocina de Morenisa.

Estos langostinos rebozados en kikos están buenos a más no poder, vamos, como para empezar y no parar. Fáciles y rápidos de hacer, sólo tenemos que pinchar en unas brochetas de madera individualmente, los pasamos por huevo batido y los rebozamos en kikos triturados. Los freímos en abundante aceite caliente y ¡a relamerse!

miércoles, 5 de septiembre de 2012

CAPRICHO #345: Sardinitas fritas al limón



…o como los paladares se van educando. ¡Qué trabajosos son los niños a veces para probar cosas nuevas! …pero a veces suena la flauta. Os cuento: en casa, como buenos malagueños, los boquerones, ya sean fritos, abiertos y al limón, en vinagre, etc., son un plato habitual, vamos, la comida de los sábados salvo contadas excepciones. Pues bien, cuando limpiamos los susodichos no es raro encontrarse alguna que otra sardinita camuflada entre tanto boquerón. Yo las suelo limpiar igual y las frío junto al resto del pescado. Llegada la hora de comer, las pobres sardinas empiezan a quedarse solitas en el plato, ya que nadie se las quiere comer, porque, palabras textuales, “no están buenas” y me las acabo comiendo yo. El viernes pasado, lo que son las cosas, el pescadero no tuvo tiempo de separar el pescado o bien no le dio la gana, así que cuando llegué a casa con mi kilo de boquerones y me puse a limpiarlos, al menos un cuarto del total eran sardinitas tamaña boquerón victoriano (unos 6-7 cm., el de los manojitos). Pues bien, se me ocurrió la genial idea de ponerlas en zumo de limón hasta la hora de freírlas. Llegado el momento, freí todo el pescado y nos pusimos a comer. Los niños preguntaron. “Mamá, ¿qué es eso?” y “¿Podemos probarlas?” “¡Claro, hombre!” les contesté y a poco si las probamos mi marido y yo. ¿Es para darles o no un buen coscorrón? Total, que a partir de ahora ninguna sardinita quedará huérfana en mi mesa. Sólo espero que tarde en ocurrir lo mismo con las gambas y las almejas.

Cómo elaboré el plato:

1. Quité las tripas a las sardinas y las enjuagué bien
2. Las sumergí en zumo de limón un rato
3. Les escurrí bien el zumo
4. Les añadí sal
5. Las enhariné
6. Y las freí.

Sencillo, ¿no?