domingo, 29 de abril de 2012

CAPRICHO #314: Champiñones a la plancha



Con una semana intensa a mis espaldas y media más que queda por venir, sin tiempo casi para cocinar lo necesario y tirando de recetas por publicar, hoy me gustaría mostraros algo fácil, económico, saludable y sobre todo, muy sabroso: Champiñones a la plancha.

Pensé: Si las setas a la plancha están de escándalo, ¿por qué no los champiñones? Así que dispuse sobre la encimera medio kilo de champiñones, ajo, aceite, sal y perejil.

Primero lavé bien los champis, quitándoles el pie y dejándolos muy blanquitos bajo el chorro del grifo. En la plancha eléctrica, pincelada con aceite coloqué los champis, primero hacia arriba, después hacia abajo y fui dándoles la vuelta varias veces para que se fueran haciendo bien por ambos lados (también coloqué los pies limpitos, pero estos no llegaron al plato, fueron cayendo entre vuelta y vuelta). Mientras piqué 3 dientes de ajo muy chiquitito y el perejil. Los coloqué en un bol y añadí aceite de oliva, el suficiente para después, a la hora de emplatar, pincelar los champis antes de hincarles el diente.

sábado, 21 de abril de 2012

CAPRICHO #313: Croquetas de arroz,...¡y la cosa va de pelotas!



Me ha hecho mucha ilusión ver publicados los popcakes de Inma (Oliver a la malagueña), porque puedo dar fe de que estaban deliciosos, y como le decía a ella, como sigamos así, el bañador no nos va a caber por mucha lycra que lleve.

También me ha emocionado que haya hecho mención a ese nuevo rinconcete repostero que he abierto, La Bouganvilla, donde me gustaría compartir con todos vosotros los progresos que voy haciendo en repostería, ya que es la parte culinaria que más se me resiste, como he dicho alguna vez. La más “suertuda” es, sin duda, Inma, que cómo está cerquita, la he agregado al club de conejillos de indias que forma mi familia, que se comen “sin rechistar” todos mis experimentos, salgan ricos o no.

Y en eso estamos, entre ella y yo no nos echamos flores, nos echamos "pelotas”, abstenerse malpensados, que lo que quiero decir es que ya que ella se inspiró en mis popcakes para hacer los suyos, ¿cómo me iba yo a quedar sin hacer sus croquetas de arroz, que decían “cómeme” a través de la pantalla del ordenador?

Pues eso, que me lleve su receta, la modifiqué un pelín por falta de queso y después de hacerlas y freírlas, nos zampamos un platazo enorme de Croquetas de arroz.

Para empezar, cocí 300 grs. arroz redondo, con un poco de sal y 1 hoja de laurel hasta que estuvo un pelín pasado. Lo escurrí y lo puse a enfriar en un recipiente hondo. Una vez frío le añadí, primero 1 huevo tamaño L, 100 grs. de jamón serrano en taquitos chiquititos, 3 dientes de ajo muy picaditos, un buen puñado de perejil picado y 100 grs. de queso emmental rallado. Mezclé todo muy bien, como me pareció que le faltaba huevo añadí otro, tamaño M y volví a mezclar. Llegado el momento de formar las bolitas me costaba mucho trabajo formarlas y como me había quedado sin queso, le añadí un poco de pan rallado hasta que cogió la textura adecuada para poder manejarlas. Así que fui formado bolitas y pasándolas por harina, huevo y pan rallado y las fui friendo en la freidora hasta que quedaron doraditas.

Las serví acompañadas de mayonesa y, la verdad, pensé que no íbamos a poder comérnoslas todas (salieron 35), pero sí, cayeron del tirón.

miércoles, 18 de abril de 2012

CAPRICHO #312: Panacota con fresas



Hace tiempo que tenía ganas de probar la panacota, concretamente con fresas, ya que la he visto en numerosos blogs y me picaba la curiosidad por conocer su sabor.  La verdad es que es un postre sencillo, y que da mucho juego a la hora de presentarlo, así que como tenía todos los ingredientes me puse manos a la obra.


Así hice mi Panacota con fresas, para cuatro personas:


Ingredientes:

- 200 ml. de nata
- 3 cucharadas de azúcar
- 4 hojas de gelatina
- 1/4 de fresas más 4 fresas para adornar

Puse en remojo dos hojas de gelatina, en agua fría. En un cazo calenté la nata con una cucharada y media de azúcar, sin llegar a hervir.  Añadí las hojas de gelatina y las disolví bien.  Una vez hecho esto, vertí la nata en los cuencos y dejé que enfriara hasta cuajar (una vez fríos, los metí en el frigorífico para que cogieran más consistencia).


Ya fría y cuajada la nata, trituré las fresas con una cucharada y media de azúcar hasta que quedaron bien finas.  Puse también en remojo dos hojas de gelatina.


En un cazo, calenté las fresas trituradas sin llegar a hervir, añadí las hojas de gelatina escurridas y disolví bien.  Después vertí las fresas en los cuenquitos, encima de la nata y dejé que cuajara de nuevo (vuelta al frigo).


A la hora de servir, decoré con fresas y ¡a comer! Es un postre suave y refrescante, para mi gusto, así en tarritos pequeños. A los niños les encantó.


Comparto con vosotros una pequeña reflexión acerca de estos tarritos: a Diógenes le vamos a hacer santo, por lo menos yo, hay que ver el montón de cacharros que puede llegar a acumular una cocina, todavía me acuerdo de cuando me mudé hace nueve años, que dejé la cocina para el último día, pensando que acabaría a mediodía y nos dieron las 10 de la noche llevando trastos de una casa a la otra.  No sé de qué me extraño cuando mi marido, ante un recipiente o bandeja “reciclable” me pregunta: “¿esto te va a servir para algo?”


Aprovecho también para participar con esta receta en el concurso que organiza Tere en su blog, “Terecetario”.

CAPRICHO #311: Croque Mademoiselle



Hace ya un tiempo que tenía curiosidad por probar un Croque Monsieur.  Buscando en la red descubrí que es una receta francesa que tiene su versión femenina, el Croque Madame, y que básicamente consiste en un emparedado con jamón cocido y queso (preferentemente gruyère), napado con bechamel y gratinado al horno.  La diferencia entre ambos es que el croque madame es más coqueto, lleva por encima un huevo frito o a la plancha a modo de tocado.  También he visto diferentes formas de prepararlo, con el pan tostado u horneado, rebozados en huevo y pasados por la plancha, con bacon, con emmental,…  Todos igual de ricos y sabrosos.

Dicen que la ocasión la pintan calva (vete tú a saber por qué), y como tenía en la despensa todos los ingredientes, la otra noche cayó como cena  este delicioso emparedado, versionado a mi estilo, de tal forma que ni monsier ni madame, lo que hice fue un Croque Mademoiselle.

Para empezar, preparé la bechamel: en un cazo derretí un poco de mantequilla y rehogué una cucharada y media de harina, le añadí ½ litro de leche poco a poco, removiendo con las varillas hasta conseguir el espesor deseado.  Añadí sal, pimienta y nuez moscada y reservé.

En una sartén hice cuatro tortillas francesas: batí 4 huevos, uno a uno, con su pizquilla de sal y los cuajé en la sartén, dándole forma cuadrada.

Tosté el pan de molde, 3 rebanadas por persona, por ambos lados y procedí al montaje del croque: unté con mantequilla un lado de la rebanada, coloqué la tortilla, unté una cara la segunda rebanada, la coloqué encima, le unté mantequilla por el otro lado, le coloqué encima una loncha de jamón cocido y otra de queso, unté una cara de la tercera y última rebanada y tapé todo.  Así los cuatro croques.

Los coloqué en la bandeja del horno, napé con la bechamel, que cayera por los lados y encima les puse queso emmental rallado.  Los introduje en el horno y dejé que se doraran con el grill.

Los serví acompañados de patatas fritas compradas, los niños fliparon y nosotros también, tienen un sabor muy suave y sobre todo, rico.

viernes, 13 de abril de 2012

CAPRICHO #310: Peras en papillote


¿Volvemos a las peras? Como la sensibilidad dental es muy difícil de quitar y me sigo olvidando de sacar la fruta del frigo con tiempo, esta vez las he hecho en papillote, siguiendo la receta de Carmen (Dulces bocados). Resultado: exquisito. ¿Cómo es posible que algo tan fácil esté tan rico?


Así hice mis Peras en papillote:

Primero cogí papel de horno y corté dos círculos grandes, cogiendo como plantilla un plato llano (ojo, hay que calcular que puesta la pera en el centro y envolviéndola, el papel la cierre por completo).

Pelé dos peras y les quité las semillas con un descorazonador (chica tarea, era la primera vez que lo hacía); como lo hice por abajo, guardé el trocito final de la pera para que luego me sirviera como tapón. Las froté con limón para que no se oxidaran. Por el hueco que había hecho introduje un trocito de chocolate y unos daditos de mantequilla. Tapé con los taponcillos que tenía de haber descorazonado la fruta. Coloqué las peras en el centro de cada círculo de papel y les hinqué por arriba media vaina de vainilla simulando el rabito. Para finalizar, espolvoreé una cucharada de azúcar por encima de cada una.

Cerré los envoltorios por arriba y los até con cordel de cocina. Los coloqué en moldes individuales de aluminio y al horno, precalentado a 170º. Se hicieron en unos 40 minutos aproximadamente.




A la hora de presentarlas a la mesa no me pude resistir, las bañé con chocolate. Son una delicia.

martes, 10 de abril de 2012

CAPRICHOS #308 y #309: Tortillas de patatas rellenas



¿Sabéis cuál es uno de mis platos favoritos para preparar cuando hay que salir corriendo después de comer sin dejarse la cocina medioempantanada? ¡La tortilla de patatas! Aunque he de reconocer que siento cierto agobio a la hora de ponerme manos a la obra: pela patatas, pica patatas, fríe patatas. El paso final, es decir, formar la tortilla es el que menos stress me produce. Me pasa lo mismo con las verduras para el puchero o el empanado de los filetes, al ser una tarea repetitiva y monótona: pica, pica, pica o empana, empana, empana, cuando me pongo empleo buena parte de la mañana, así pico cantidades industriales de apio, puerro, nabo y zanahoria lo que se traduce en bolsas y bolsas de verdura para congelar o empano dos kilos y pico de filetes, que también dan lugar a bandejas y bandejas de filetes empanados (lo que no está nada ya que por la otra punta te soluciona problemas de tiempo a posteriori).

Volviendo a la tortilla de patatas, ¿qué puedo contar que no sepáis? Le pasa como a la paella, cada uno le da su punto personal. Mira que su elaboración tiene de complicado lo que el mecanismo de un chupete, nada: picar y freír patatas, ligarlas con huevo batido y darle forma redonda en la sartén. Pero cada tortilla es distinta, por ejemplo en casa nos gusta mucho añadiéndole cebolla o cebolleta frita. Y esta vez me pidieron algo más: rellenarlas.

El relleno ha sido de dos tipos, de aquí lo de los dos caprichos. Una vez hechas las tortillas y entibiadas para que cogieran cuerpo y no se desmoronaran al cortarlas por la mitad, la primera la rellené con mayonesa y mostaza a la antigua y la segunda con mayonesa, atún y pimientos del piquillo. Así tal cual. Deliciosas, acompañadas de una cervecita fresquita y un canastillo con piquitos de pan.

sábado, 7 de abril de 2012

CAPRICHO #307: Peras al vino tinto



Mi marido me pregunta por qué compro peras si no me las como y él, que no le hacen mucha gracia, acaba comiéndoselas. El caso es que sí me gustan pero siempre se me olvida sacarlas antes del frigorífico antes de comer, por lo que a la hora del postre están tan frías que mis pobres dientes no lo soportan, así que pensé en hacerlas al vino tinto, que da igual que están frías o a temperatura ambiente, porque resultan la mar de deliciosas. La receta es de Inma (Oliver a la malagueña) que me la pasó hace años y que la publicó hace poco. Porque comer fruta es muy sano, je,je…

Así hice mis Peras al vino tinto:

Para empezar, con un pelador les quité la piel con cuidado a 2 peras, dejándoles el rabito, las froté con limón y las coloqué en una cacerolita. Les añadí por encima 3 cucharadas de azúcar y las metí en el frigo durante media horita para que maceraran.

Pasado este tiempo, las saqué y las puse a cocer a fuego suave con 250 ml de vino tinto y 250 ml de agua, la piel de media naranja y medio limón, 2 clavos y ½ ramita de canela, durante 15 minutos. A continuación, le añadí una copita de aguardiente (es que tengo un tarro con guindas en aguardiente que hizo mi madre, muy tradicional aquí, costumbre heredada de mi abuela, cordobesa de nacimiento) y dejé que cocieran hasta que estuvieron tiernas (he de reconocer que se me pasó un pelín el tiempo y me quedaron tiernas de más por lo que tuve que presentarlas cortadas en cuartos y tumbadas, así que hay que estar pendientes de la cocción).

Una vez sacadas de la cacerola, dejar enfriar y dejar que reduzca el caldo de cocción hasta que se haga un jarabe realmente delicioso. Se deja enfriar y se reserva para salsear.

A la hora de servir yo las he presentado así: sobre el plato, un poco del jarabe de vino, las peras en cuartos encima, unas guindas en aguardiente para adornar y chocolate caliente por encima. Estaban de vicio.

martes, 3 de abril de 2012

CAPRICHO #306: Torrijas de chocolate blanco y coco


Hace unos días, leí una entrevista que le hicieron a Dani García sobre la comida de Cuaresma. Palabras textuales del cocinero: “El bacalao y las torrijas son el santo y seña de la cocina de Cuaresma.”

Y, hablando de torrijas, en dicha entrevista, mencionó una receta de torrijas de su menú que, sinceramente, me llamó mucho la atención, tanto que me decidí a hacerlas, claro está, a mi manera, porque mira que busqué y busqué y no encontré la suya, pero tuneando un poco aquí, otro poquillo allí, me han salido unas torrijas…¡uhmmmmm, de chuparse los dedos!


Así son mis Torrijas de chocolate blanco y coco:

Lo primero que hice fue comprar el pan, en mi panadería habitual, que como ya he comentado otras veces, para estas fechas tienen un pan especial para torrijas, tipo pan de molde tamaño canapé, de sabor dulce. El paquete trae alrededor de 26-27 rebanaditas.

Las dispuse sobre una bandeja donde las iba a remojar con lo que explico a continuación: En un cazo vertí 1 brick de 200 ml. de nata, 75 grs. de chocolate blanco y 2 cucharadas de esencia de vainilla. Calenté hasta derretir el chocolate y añadí después como medio vaso de leche. Lo aparté del fuego para dejarlo templar (lo vertí en una jarra medidora, la cantidad resultante fue 300 ml.). Una vez templada, vertí la mezcla sobre el pan y dejé que emparara bien un ratito.

Después, en una sartén añadí 50 grs. de mantequilla, la derretí a fuego suave, añadí 2 cucharadas de azúcar, removí para tostar bien y, después, un chorrito de agua. Seguí removiendo y cuando espesó un poquito fui colocando las rebanaditas, para que se fueran dorando, dándoles vueltas para que se hicieran por ambos lados. Como veis, las torrijas no van fritas, sino algo así como tostadas.

Una vez doraditas las fui sacando a un plato (ojo, sin papel, que se pegan). Cuando las hice todas (a mitad de la faena tuve que añadir más mantequilla, azúcar y agua, en las mismas proporciones anteriores), las espolvoreé con coco rallado y listas para comer.

El sabor es fabuloso, entre el coco, el chocolate, la vainilla y el azúcar caramelizado casi se peca de gula. Si queréis leer la entrevista completa, podéis pinchar aquí, y si queréis saber más de este fantástico cocinero malagueño, aquí.




¿Habéis visto que nazareno más chulo? Va relleno de merengue y se puede comprar de chocolate negro o blanco. Mi hijo, en cuanto lo vió, me dijo: "¡mami, cómprame uno!"

lunes, 2 de abril de 2012

CAPRICHO #305: Pan de ajo con queso de cabra




Os contaba en la receta anterior que, al igual que en la primera foccacia, me sobró masa al cortarla y pensé: “¿ahora qué hago yo con esto?”. Cuando me sobra masa de hojaldre hago bocaditos dulces o salados, echando mano de frigo, pero esta vez era masa de pan y pensé: “¿por qué no hago un pan de ajo a ver qué tal sale? Y me puse manos a la obra. La elaboración es muy poco ortodoxa pero el resultado valió la pena.

Este es mi Pan de ajo con queso de cabra:

Para empezar tenía los recortes que me sobraron de hacer la foccacia, los junté todos, amasando y formé una bola. La estiré con el rodillo y le coloqué por toda la superficie ajo seco molido, perejil picado, queso de cabra desmenuzado y mantequilla en taquitos. Plegué hacia dentro los bordes laterales y enrollé formando una barra. La coloqué sobre una rustidera, la tapé con un paño y dejé reposar dentro del horno apagado una media hora, después la pincelé con aceite y espolvoreé con perejil y ajo.


La metí en el horno junto a la foccacia hasta que estuvo doradita. Una vez lista, la saqué y dejé enfriar para la cena.

Cómo veis, la corté en rebanadas, parece como un brazo de gitano, ¿verdad? De sabor, exquisito, con un sutil gusto a queso de cabra. Os recomiendo que la probéis como hicimos nosotros, colocando unas setitas a la plancha por encima. ¡La barra cayó entera!