sábado, 31 de marzo de 2012

CAPRICHO #304: Foccacia de setas, jamón serrano y queso

Esto de que los niños se hacen grandes tiene sus inconvenientes y sus ventajas. Por un lado, ya son más independientes, lo que te da un poquito más de libertad, en todos los aspectos. En el tema cocina, por ejemplo, en casa la cosa ha ido para mejor. Los años “sufridos” parecen que ya pasan a la historia, porque eran un poco especiales para comer, con el menú más bien cortito. Pero parece que el blog no sólo me animó a mí, sino que también a ellos, que gustan de probar todos mis inventos; unos les gustan, otros no, pero al menos, ya prueban y eso amplía el repertorio.

Lo malo viene cuando ya empiezan a salir: entre quedadas, acampadas, burguers, etc., mis recetas van quedando en stand by hasta conseguir cónclave. Eso, o repetir la misma o diferentes versiones para que las prueba el que no estaba la primera vez. Este es el caso de esta Foccacia de setas, jamón serrano y queso, dedicada al peque de la casa, que la semana pasada estuvo de acampada y se perdió la de bacon y cebolla. Hoy le toca no catarla al grande que está de maratón harrypotteriano. ¡Las cosas de la edad! Y yo anoche viendo Cars 2 me quedé frita en el salón. Sólo espero que no venga con los ojos como una brótola y se tire toda la noche gritando “¡wingardium leviosa!”.

Vamos al lío, esta es mi Foccacia de setas, jamón serrano y queso. Para la masa, seguimos el mismo proceso de mi Foccacia de cebolla, bacon y tomate seco italiano.

El relleno es diferente. Primero salteamos unas setitas troceadas con varios dientes de ajos laminados, hasta que suelten el agua y se hagan un poquito. Apagamos y les escurrimos el aceitillo sobrante con ayuda de un colador.

Sobre la masa inferior de la foccacia colocamos lasquitas de jamón serrano, encima las setas y por último, cuñitas de queso. Colocamos la parte superior de la focaccia y dejamos que leve sus 30 minutos.



Antes de meterla en el horno, pincelamos con aceite de oliva y espolvoreamos por encima perejil y ajo molido y ¡hala, a hornear!



La verdad, que está muy rica y ha volado de la mesa. Como me pasó con la foccacia anterior, me sobró masa y he hecho otra cosita para esta noche, si sale rica os la muestro más adelante.


Con esta receta me gustaría participar en el concurso "¿Quién quiere probar el queso Boffard Gran Reserva" organizado por Lazy Blog y patrocinado por Boffard. Animaos y presentaos también. Los premios merecen la pena.

lunes, 26 de marzo de 2012

CAPRICHO #303: ¡Mis primeros cake pops!




¿No os ocurre a veces que os apetece algo salado? ¿O dulce? No sé si será una carencia física, psíquica o emocional, pero últimamente me ha dado por el dulce. Estoy como Alma (Objetivo: Cupcake perfecto), pero aún me queda muuuuucho para llegar a su nivel, si llego. De cualquier forma, ella es uno de mis referentes.

Os presento mis primeros cake pops, o pop cakes, como queráis llamarlos, en condiciones. De los primeros primerísimos todavía se escuchan los ecos de las carcajadas de mi gente, aquello era cualquier cosa menos esférico y apetitoso a la vista. Pero esta vez me propuse ser capaz de hacer algo bonito, rico y delicioso, más teniendo previstos algunos eventos con niños de por medio.

Este es el resultado, y me acabo de comer uno ahora mismito; están…..¡uhmmmmm, de rechupete! Más fácil imposible, sólo necesitamos un pelín de tiempo y de paciencia.

Partiendo de la premisa de que necesitamos bizcocho o galletas para la masa más cualquier tipo de crema (nutella, queso de untar, buttercream) para amalgamar, opté por triturar 200 grs. de galletas, ya que no tenía bizcocho y, además, una tarrina de queso de untar, de la que necesité 200 grs.

Me costó un montón hacer homogénea la masa, estaba densísima, un poco más y saco bíceps, pero lo conseguí. Con una cuchara empecé a sacar porciones parejas y a formar bolitas. Las fui colocando en un plato y una vez hechas todas las introduje en el frigo unas tres horas para que endurecieran.

Pasado este tiempo, dispuse unas brochetitas de madera, fundí un poco de chocolate en el micro, fui mojando las puntas de las brochetas en el chocolate derretido e hincándoselas a las bolitas, formando chupachups. Las fui colocando boca abajo en la bandeja y las metí de nuevo en el frigo hasta esta mañana.

Para terminar los cake pops, fundí chocolate de nuevo y preparé virutas de chocolate, coco rallado y bolitas multicolores. Primero, bañé las bolitas en el chocolate, sacudiendo suavemente en el dorso de la mano que sostenía el palito para escurrir el excedente y después les fui pegando las virutitas, el coco o las bolitas. Por último, fui colocando los cake pops sobre una plancha de porexpan, derechitos.

Ni mi hijo mayor ni yo hemos podido esperar a la cena para probarlos, ¡están de rechupete! A la noche, fruta y a partir de ahora, a intentar hacerlos más bonitos.


Con esta delicia aprovecho para participar en el concurso que ha organizado Carmela en su blog (Los inventos de Carmela) por sus dos añitos de blog, y lo mejor, de minichef.

sábado, 24 de marzo de 2012

CAPRICHO #302: Foccacia de cebolla, bacon y tomates secos italianos



La primera vez que vi la foccacia de puerros y bacon fue en el blog “Sofritos y Refritos” de Nasy. Enseguida se me antojó y a los pocos días, preparé todos los ingredientes y me puse manos a la obra. ¡Ay las prisas! Menudo chasco me llevé. No me salió. Bueno, sí, aquello era comible ¡pero con un aspecto! Así que dejé aparcada la receta hasta hoy, cuando pensando en preparar pizza y siendo en casa menos gente de lo habitual, en vez de hacer menos masa, me decidí en intentar de nuevo hacer una foccacia y esta vez, ¡tachán! me salió, rica y rica y encima… bonita. Esta es mi Foccacia de cebolla, bacon y tomates secos italianos.

Primero hice la masa: en un recipiente hondo dispuse 250 grs. de harina normal, 1 sobrecito de levadura en polvo para panadería (marca Maicena), 2 cucharadas de aceite, una pizca de sal y 300 ml. de agua tibia. Removí todo muy bien y poco a poco fui añadiendo harina hasta que la masa se despegó de las paredes. Ahí la pasé a la encimera enharinada, y estuve amasando unos 15 min. sin que faltara nunca harina sobre la encimera. Hice una bola con la masa, la introduje en el recipiente anterior, éste dentro de una bolsa de plástico, lo tapé con un paño y lo introduje en el horno apagado durante media hora.

Mientras hice el relleno: corté en juliana 1 cebolla y media, en tiras 6 lonchas de bacon y 3 tomates secos en aceite. En una sartén con un pelín de aceite, puse a pochar la cebolla, a fuego suave, con una pizca de sal. Cuando estaba casi doradita, añadí el bacon y seguí rehogando a fuego suave, para que se hiciera un poco. Por último, añadí las tiras de tomate, mezclé bien y apagué el fuego.

Saqué la masa del horno, la corté por la mitad e hice dos bolas. Extendí una de ellas con el rodillo, dándole forma redondeada. Dispuse un molde de tarta desmontable de 28 cm., corté la masa un poquito más grande que la medida del molde, al que le unté aceite en su interior y laterales con una brocha. Coloqué el círculo de masa en el interior. Después, repartí uniformemente por encima el sofrito de cebolla, bacon y tomate y encima puse mozzarella rallada.

Cogí la otra bola de masa, la extendí con el rodillo y la corté con el diámetro del molde (28 cms.). La coloqué encima del relleno, tapándolo y con la yema de los dedos fui aplastando por los bordes para cerrarlo todo. Después, con la ayuda de un vaciador de fruta fui haciéndole dibujitos para que quedara bonito. Volví a ponerle un paño limpio por encima y otra media horita de levado dentro del horno apagado.

Pasado el tiempo, saqué la foccacia del horno y puse éste a calentar a 200º. Mientras decoré la foccacia por encima: dispuse alternativamente aceitunas negras y cebollitas rojas y en el centro, tiras de tomate seco italiano. Pincelé con aceite y añadí mozzarella rallada por encima, orégano y tomillo. Introduje al horno y a esperar. En el caso de mi horno, casi 45 minutos, está el pobre un poco tonto, pero valió la pena. Sólo quedaba desmoldarla, la fotillo y ¡a comer!


Está realmente rica, “harta pechá” como diría mi hijo y acepta múltiples variaciones en todos los ingredientes. Además se puede comer caliente o fría. Si queréis saber más sobre el origen de este plato, pinchad aquí y Nasy os lo explicará la mar de bien.

jueves, 22 de marzo de 2012

CAPRICHO #301: Empanada marinera



No sabría vivir lejos del mar. Aunque nací fuera de España, ya que mis padres formaron parte de los miles de emigrantes que salieron de nuestro país en los 60, gracias a Dios que decidieron volver a Málaga cuando yo sólo contaba con seis meses de vida. Así que me siento malagueña por los cuatro costados y el mar ha estado presente en mi vida desde muy chiquita.

La sensación de inmensidad que provoca estar ante él es directamente proporcional a la sensación de libertad y, al mismo tiempo, a la sensación de pequeñez que se siente.

Desde el punto de vista gastronómico, ¿qué decir? Almejas, coquinas, conchas finas, gambas, cangrejos,…, forman parte de mi mapa personal de recuerdos. Los manojitos de boquerones de mi madre son inimitables, y los espetos de sardinas, como aquí en ninguna parte. Al contrario que el resto de la gente, prefiero limpiar pescado a limpiar carne, y me gusta probar cosas nuevas. Así es como ha surgido hoy esta Empanada marinera, que ya sé que está muy vista, pero como es la primera vez que la he hecho, quiero mostrárosla y comentaros que he disfrutado como una enana a la hora del almuerzo.

El hojaldre me ha fallado un poquito, y eso que es el que siempre compro, pero últimamente parece que el fabricante ha variado algo en su elaboración y no sale tan bien. Tendré que cambiar de marca.

Pero bueno, al lío. Para esta empanada marinera he necesitado:

- Masa de hojaldre
- 1 cebolla
- Un buen puñado de gambas peladas
- 1 lata de mejillones al natural
- 1 lata de caballa en escabeche
- 1 huevo
- sal

He empezado estirando la masa y cortando dos rectángulos, uno más grande para la parte de abajo y otro más pequeño para la de arriba. Después, con un poco de aceite he sofrito la cebolla; una vez doradita he añadido las gambas. He sazonado. Podía haberle añadido unas cucharadas de salsa de tomate pero me gusta más sequita.

Una vez listo el sofrito, lo he repartido uniformemente sobre el rectángulo de hojaldre inferior. Encima he colocado los mejillones (que podrían haber sido naturales cocidos previamente) y la caballa troceadita. He tapado con el rectángulo superior, he pincelado los bordes para sellar la empanada, he cortado unos pececitos, un corazón y una especie de ola de hojaldre para adornar. Los que coloreado con un poco de colorante alimentario. He pincelado con huevo y al horno hasta que salió doradita.

La fotografía, ya veis, para echarle de comer aparte, con la cámara patatera que tengo he tenido que echar mano de photoshop un pelín, ahora, os aseguro que estaba deliciosa.

miércoles, 21 de marzo de 2012

¡CAPRICHO #300!: Magdadonuts



¡Y con éste ya van 300 caprichos! Y, al igual que al comer siempre terminamos con algo dulce; os propongo estas ricas Magdadonuts, como yo las llamo, que vinieron con la ayuda de Mª José (Hecho en casa), para cerrar la tercera centena.

Ando yo bastante entusiasmada con esto de muffins, cupcakes y magadalenas. Buenísimo para la línea (curva, claro está). Después acabo con los remordimientos con una rica ensalada, ¿no dicen que hay que comer de todo? Pues eso.

Como me voy volviendo más ordenada, primero los ingredientes:

- 2 huevos
- 1 yogurt natural
- Azúcar (con el vasito del yogurt, 2 medidas)
- Harina bizcochona (3 medidas)
- Aceite de girasol (1/2 medida)
- Esencia de vainilla (1 cucharadita de postre)

Ahora nos ponemos manos a la obra:

Batimos los huevos con el azúcar. Añadimos el yogurt y el aceite. Mezclamos bien y añadimos la esencia de vainilla. Añadimos la harina tamizada y mezclamos bien.

En una bandeja para magdalenas, con sus cápsulas de papel, vamos echando la mezcla. Yo suelo rellenar hasta la mitad, porque si echo más se suben mucho y salen que parecen champiñones. Horneamos a 200ª (horno precalentado) hasta que veamos que están listas (15-20 min. según horno).

Una vez listas, sacadas del horno y sin que lleguen a estar frías del todo, les untamos mantequilla fundida por encima con una brocha y las rebozamos (la parte superior) con una mezcla de azúcar y canela.

OS cuento que yo no las caté; fueron derechitas a una merendola que se pegaron mi hijo y sus amigos. Me devolvieron el plato vacío. Buena señal.

martes, 20 de marzo de 2012

CAPRICHO #299: Panecillos con brié y cebolla caramelizada



Preparando el otro día cebolla caramelizada para una pizza, no pude evitar apartar una poquita para poder saborear una tapita mientras la pizza se horneaba y así surgieron estos Panecillos con brié y cebolla caramelizada.

Empecé caramelizando la cebolla: la corté en juliana y la puse a sofreír con un poquito de aceite de oliva, a fuego lento. Cuando ya estaba tierna, añadí unas cucharaditas de azúcar y dejé un poco más a fuego lento, lento, hasta que se terminaron de hacer.

A continuación, coloqué las tiras de cebolla sobre los panecillos, y sobre éstas, trocitos de brié. Un poquitín de azúcar sobre el queso, toque de soplete y ¡listos para comer!

sábado, 17 de marzo de 2012

CAPRICHO #298: Ensalada de langostinos y vinagreta de mandarina



Vaya invierno que estamos teniendo, la lluvia brilla por su ausencia y los días son bastante calurosos para estas fechas. Ya hay quien se pone al sol en tirantillas (que yo lo he visto), aunque lleve calzadas una botas hasta las rodillas y, aunque no debemos confiarnos, que luego llegan los resfriados primaverales que son peores que los invernales, sí es cierto que apetece mucho para comer cosas fresquitas como esta Ensalada de langostinos con vinagreta de mandarina, versión personal tuneada de la ensalada de langostinos con vinagreta de naranja de Mª José (Las recetas de MJ). La razón, se me habían acabado las naranjas e improvisé con las mandarinas.

Para empezar, los ingredientes:

- 1 bolsa de Ensalada Fresca (de venta en Mercadona, siendo la más baratita el surtido que trae es muy aceptable)
- 2 mandarinas
- 200 grs. de langostinos pelados (los 50 grs. para redondear el cuarto podéis imaginar dónde fueron a parar)

Y para la vinagreta empleé:

- Aceite de oliva
- Vinagre de Módena
- El zumo de una mandarina
- Sal

Ya sólo quedaba montar el plato:

Primero, hice la vinagreta: mezclé todos los ingredientes, cantidades a ojo y reservé.

Después, dispuse en una ensaladera la ensalada y coloqué encima los langostinos pelados y los gajos de las dos mandarinas, sin piel (¡vaya cosa más entretenida pelar los gajos, mi marido y yo hicimos una competición a ver quién los pelaba antes, siguiendo métodos distintos, gané yo). Sólo quedó añadir la vinagreta, remover con suavidad para no destrozar mucho y ¡a comer!


Resta darle las gracias a Mª José por compartir esta rica ensalada y para la próxima, con naranjas.

jueves, 15 de marzo de 2012

No sólo de pan vive el hombre

Permitiéndome parafrasear con todo el respeto del mundo esta frase del Evangelio, hoy vengo a hablar de un libro (¿a quién os recuerdo?).

Estaréis de acuerdo conmigo que poseemos cuatro sentidos más aparte del gusto. A través de todos ellos experimentamos placer y nos sentimos plenos. El placer de los sentidos. Bonita expresión. Todo aquello que nos hace felices llega a nosotros a través de nuestros ojos, nuestra nariz, nuestros oídos, nuestra boca y nuestra piel. Nuestra piel también se eriza por una mirada, por un aroma, un gesto, un sonido o una caricia. Otras veces, esas mismas cosas son las que nos hacen sentir mariposas revoleteando en el estómago como cuando éramos adolescentes y somos incluso capaces de ruborizarnos sin poder evitarlo.

Os preguntaréis, ¿a qué viene tanto romanticismo?, si al principio dije que venía a hablar de un libro. Pues sí, hoy me gustaría hablaros de un libro titulado “Promesas olvidadas”, que acaba de ver la luz. Su autora es Iris Martinaya, mamá compañera del colegio, amiga y blogger. Ella fue la que ayudó en el nacimiento de este pequeño rincón. Su blog, Alas para volar, es de literatura romántica; yo, como soy más pragmática, lo hice de cocina (bueno, también está mi rinconcillo buganvillero para cuando se me va la pinza). El caso es que muchas mañanas, la vuelta a casa tras dejar a los niños en el cole, fueron testigos de nuestras primeras andanzas en la blogosfera. Yo, con mis torpezas ante el teclado y ella, con tantísimos sueños por cumplir.

El pasado día 13 se hizo realidad uno de sus más deseados sueños, la editorial Seleer publicaba “Promesas olvidadas”. Yo estuve en la presentación y la vi muy feliz. Ya tiene algunos títulos en formato digital, y uno autoeditado pero “Promesas…” es su primera novela con sello editorial.

Quería compartir esta noticia con todos vosotros porque me alegro mucho por ella. Si sois unos locos románticos y queréis conocer algo más de ella y de su obra podéis consultarlo en la red. Yo me quedo aquí, con mi ejemplar dedicado y sólo me resta decir una cosa: Iris, yo te debo un café, pero como sigas así, te va a tocar a tí convidarme a una comida.

domingo, 11 de marzo de 2012

CAPRICHO #297: Cupcakes de limón (¡mis primeros cupcakes decorados!)



Estoy muy contenta, ¡he preparado mis primeros cupcakes decorados! Para mí ha sido todo un reto y, aunque aún tengo mucho que aprender, estoy muy feliz con el resultado obtenido, tanto en el sabor como en el aspecto. Ya he comentado alguna vez que la paciencia no se encuentra entre mis virtudes, a lo que se suma lo negada que soy para las manualidades y la costura pero, ¿qué se le va a hacer? Cómo dice mi amiga la Condesa, nadie es perfecto. Mientras, sigo buscando para lo que soy buena.

La receta de estos cupcakes viene de la mano de Nuria (las recetitas de Mirasens), por lo que le doy las gracias desde aquí, y estos son mis primeros Cupcakes de limón.

Primero, dispuse todos los ingredientes a mano:

- 55 grs. de mantequilla a temperatura ambiente
- 115 grs. de azúcar moreno
- 1 huevo tamaño L
- 75 grs. de harina leudante (yo no tenía y seguí los consejos de Nuria: por cada taza de harina se añade una cucharadita colmada de levadura en polvo y ½ cucharadita de sal. Mezclar bien.)
- 60 grs. de harina normal
- 1 cucharada de zumo de limón
- 60 ml de leche
- ½ cucharadita de ralladura de limón.

Y después me puse manos a la obra:

Mezclé el azúcar con la mantequilla hasta obtener una mezcla esponjosa. Añadí el huevo hasta que estuvo bien ligado.

Añadí la cucharada de limón a la leche y aparte, en un bol tamicé y mezclé las dos harinas.

A continuación, en el bol de la mezcla azúcar+mantequilla+huevo fui añadiendo alternativamente 1/3 de harina, ½ de leche, 1/3 de harina, ½ de leche y, por último, el 1/3 de harina que quedaba, al que le añadí la ralladura de limón.

Con la mezcla bien ligada, fui rellenando las cápsulas de papel (colocadas en la bandeja para cupcakes) hasta la mitad (es que como las rellene 2/3 se me desbordan y parecen champiñones) y las metí en el horno, precalentado a 170º. Tardaron unos 25 minutos en hacerse pero, ojo, cada horno es un mundo, más vale observar y pinchar con el palito.

Una vez horneadas, las saqué a enfriar sobre una rejilla. Ya frías, las coloqué en una bandeja y procedí a mi primera decoración de cupcakes con buttercream de limón.

Los ingredientes para la buttercream fueron:


- 55 grs. de mantequilla a temperatura ambiente
- 2 cucharadas de zumo de limón
- 1 cucharadita de ralladura de limón
- 200 grs. de azúcar glass
- ½ cucharadita de colorante amarillo
- 3 ó 4 cucharadas de leche

Mezclé todos los ingredientes menos la leche, que la fui añadiendo cucharada a cucharada hasta que me quedó con el espesor deseado. Rellené la manga pastelera con la buttercream y decoré los cupcakes.

No es que estén para tirar cohetes, pero yo los veo bastante aceptables para ser la primera vez y más con las boquillas churris que tengo. Ricos os aseguro que están, lo que me anima mucho a seguir aprendiendo de estupendos maestros como Nuria.

miércoles, 7 de marzo de 2012

CAPRICHO #296: Chaussons de mejillones con crema de ajo



Llevo buscando mejillones baby por el mercado desde hace unos días y seguramente no es el tiempo, porque no hay. Esto me hizo recordar una receta que tenía guardada, rica, rica de verdad que vino de la mano de Gupanla y su estupendísimo blog Mis deliciosas comiditas: Chaussons de mejillones con crema de ajo.

Para empezar, necesitamos:

- 1 lámina de hojaldre
- 1 kg. de mejillones
- 1 zanahoria
- 2 chalotas (yo usé cebollitas francesas)
- Perejil
- 1 vaso de vino blanco
- 1 cucharada de mantequilla
- Sal y pimienta
- Zumo de ½ limón
- 1 huevo

Y para la crema de ajo:

- 1 cabeza de ajo entera
- 200 ml de nata
- Sal y pimienta

Nos ponemos manos a la obra:

Empezamos limpiando bien de barbas los mejillones, colocándolos en una cazuela con el vaso de vino blanco y los cocemos. Retiramos los mejillones una vez cocidos y reservamos el caldo.

A continuación, en una sartén, con la mantequilla, rehogamos las cebollas y la zanahoria cortadas en juliana finita, añadimos el perejil, el zumo de limón y salpimentamos. Añadimos los mejillones, mezclamos, apartamos del fuego y reservamos.

Vamos a por la crema de ajo:

Introducimos los ajos pelados en un cazo y los cubrimos de agua, dejamos que empiece a hervir. Quitamos el agua, volvemos a cubrir y esperamos a que rompa a hervir de nuevo. Volvemos a quitar el agua. Añadimos la nata y medio vaso del caldo de cocción de los mejillones que teníamos reservado. Añadimos sal y pimienta y ocemos a fuego suave hasta que los ajos estén tiernos. Por último, lo trituramos con la batidora y reservamos.

Ahora llega el momento del hojaldre:

Estiramos la lámina de hojaldre y la cortamos en círculos, yo usé un plato de taza de café. Colocamos los círculos sobre papel de hornear, con un huevo batido pincelamos por el diámetro exterior. Rellenamos por dentro con la mezcla de verduras y mejillones; cantidad la necesaria para luego poder cerrar y sellar, apretando primero con los dedos y después con los dientes del tenedor. Para terminar, colocamos los chaussons en la bandeja del horno, sobre papel de hornear (podemos utilizar el mismo de antes), pincelamos con huevo y horneamos hasta que estén dorados, con el horno precalentado a 220º.

A la hora de servir, acompañamos con la crema de ajo que habremos calentado previamente. Ya de por si, estas empanadillas de hojaldre están ricas, pero el puntito de la crema de ajo es todo un descubrimiento, no pica nada de nada, al contrario, tiene un sabor increíblemente suave y exquisito.

martes, 6 de marzo de 2012

CAPRICHO #295: Torrijas con Baileys y chocolate





Es tiempo de Cuaresma, y a nivel gastronómico, queramos o no, la celebramos todos, creyentes y no creyentes. ¿Quién se resiste a un buen trozo de bacalao frito? ¿Y al ajoarriero? ¿Un potajito de vigilia?... En cuanto a dulces, si polvorones, mantecados y turrones hacen su “diciembre”, la torrijas hacen ahora su “marzo” o “abril”. Desde las más clásicas a las más innovadoras, no pierden su esencia de plato de aprovechamiento o como digo yo, de recursos.

Mi relación con las torrijas se remonta al año 1982, cuando estudiando 2º de BUP, elegí Electricidad como asignatura optativa de E.A.T.P. (nunca he sabido lo que significaban estas siglas). Cómo el Dibujo Técnico no era lo mío y en temas manuales y costuriles había quedado bastante traumatizada con la Madre Juliana en mis años de EGB, me pareció más interesante aprender a saber montar un enchufe o hacer un sistema de llaves conmutadas. El profe que impartía la asignatura era en realidad profesor de Matemáticas, así que creo que casi aprendió a la par nuestra con el manual que siempre traía. Cómo el manual era cortito y se acabó pronto, tuvo que idear trabajos nuevos como fueron hacer un telar y, claro está, aprender a cocinar torrijas.

Aquello más que una clase práctica se convirtió en una merienda práctica. Nos agenciamos una cocina de butano de alguno de los conserjes del insti, adecentamos el patio para la merienda y compramos los ingredientes para la receta. Recuerdos de aquella merienda, muchísimos, plagados de carcajadas, como los enormes panes catetos que compramos o el bailao de pasodobles que nos pegamos tras zamparnos aquellas megatorrijas que nos salieron.

Mucho ha llovido desde entonces, pero cada vez que las compro o las hago, la cabeza y el corazón se me llenan de recuerdos,… y los oídos, de las voces de mis hijos diciendo: ¡otra vez mamá con la batalla de las torrijas!

Cómo no quiero que vosotros me digáis lo mismo, la receta es superbreve, simplemente la releéis en su entrada original y sustituís el vino dulce por un buen chorrete de Baileys. Una vez hechas, las bañáis en chocolate.

Espero que las disfrutéis tanto como nosotros.

domingo, 4 de marzo de 2012

CAPRICHO #294: Ensalada templada de gulas, anchoas y mojama

Hoy ha hecho aquí un día fabuloso, totalmente primaveral pero como nosotros somos más raros que un perro verde, se nos ha antojado comer migas, que pegarían mejor en un día preferentemente lluvioso, con su copita de vino dulce y su plato de aceitunas partías. Así que hemos sustituido el vinito y las aceitunas por una ensalada tibia, que apetecía más. Ésta es mi Ensalada tibia de gulas, anchoas y mojama.


Para empezar, esto es lo que necesitamos:



- Una bolsa de ensalada variada (la que más nos guste del super)
- 1 latita de gulas al ajillo
- 1 latita de anchoas
- Mojama (a discreción)
- Un pelín de sal

¿Cómo la elaboramos? Enjuagamos y centrifugamos la ensalada (aunque venga lista para consumir, me gusta enjuagarla con agua fría, no le viene mal). La disponemos en una ensaladera. Añadimos un pelín de sal.

En una sartén, calentamos el contenido de la lata de gulas. Las colocamos en el centro del plato, sobre el verde, con el caldillo y todo. Terminamos colocando por encima, a buen ver, las anchoas y la mojama cortada en lasquitas. Lista para disfrutar.

sábado, 3 de marzo de 2012

CAPRICHO #293: Champiñones rellenos con falso ali-oli



Que en casa, los sábados toca picoteo, ya lo he dicho alguna vez. Que champiñones y setas son indispensables en mi cocina, también. Este fin de semana le toca el turno a los champis, socorridos, apetecibles y a un magnífico precio.

Este es un plato fácil y rápido: Champiñones rellenos con falso ali-oli.

Empezamos lavando y secando bien los champis. Les recortamos el pie y lo picamos muy chiquititos. Picamos 1 ó 2 dientes de ajo. En una sartén con un poquito de aceite de oliva, salteamos el ajo y los pies. Salamos un pelín porque cuando estén casi listos añadimos jamón serrano en taquitos chiquititos. Rehogamos y reservamos.

En la plancha untada con aceite, colocamos los sombreretes boca arriba y dejamos que se hagan bien, añadimos un poco de sal por encima. Cuando estén bien hechos por ese lado les damos la vuelta y dejamos que se hagan por el otro lado. Una vez listos, los colocamos en una fuente o plato resistente al horno y rellenamos con el sofrito que teníamos reservado. Para terminar, en un bol añadimos mayonesa (la podemos tener comprada hecha o hacerla nosotros mismos) y ajo muy picadito. Colocamos una cucharada de este falso ali-oli sobre cada champiñón y gratinamos al grill hasta que esté churruscadito, y listos para comer.

jueves, 1 de marzo de 2012

CAPRICHO #292: Potaje de Lentejas con Codorniz Escabechada

“Lentejas, si quieres las comes y si no, también". Esa ha sido mi versión del refrán cada vez que las hacía. Yo sé que mis hijos algún día me lo echarán en cara. Y con razón. Han sido mi cruz (las lentejas, no mis hijos) hasta ahora, cuando tras dieciocho años infructuosos, mis lentejas no sólo están comibles, ¡sino SABROSAS! Ya he contado alguna vez que las primeras que hice fueron directamente al cubo, por desgracia. Estaban tan saladas que ni un perro se las hubiera comido. Anécdotas con esta legumbrita, muchas, una de ellas marcada en la memoria de mi hijo pequeño para siempre, cuando en mi antigua cocina, larga y estrecha, sin querer apoyó la mano en el filo del plato y las lentejas llegaron hasta el techo.


Probé de muchas maneras: con sofrito, con todo en crudo, con calabacín, etc., etc., hasta que una de esas veces, buscando a ver que le añadía para que se obrara el milagro, en mi congelador quedaba una codorniz triste y solitaria y pensé: ¿la escabecho y se la echo a las lentejas? Y eso hice, y ¡vaya sorpresa que nos llevamos!



Así que, sin más rollos, os presento mi Potaje de Lentejas con Codorniz Escabechada.


Para empezar, los ingredientes:


Empezamos escabechando la codorniz: en una cacerolita introducimos el ave, enjuagado y limpio, la cebolla en cascos, las zanahorias en bastoncitos, los dientes de ajos pelados (a demanda, que están riquísimos), la pimienta, los clavos, el laurel, el aceite, el vinagre, la sal Y DOS VASOS DE AGUA.

Ponemos a cocer hasta que la codorniz esté tierna, la sacamos y dejamos enfriar.

Seguimos con las lentejas: en una cacerola grande introducimos las lentejas (yo uso de las pardinas, de la marca EL HOSTAL, se cuecen en nada y vienen muy limpitas, por lo que nunca las pongo en remojo en vísperas), el tomate, el pimiento verde, patatas peladas y casqueadas. Ahora viene el truqui: añadimos la cebolla, las zanahorias y los ajos del escabechado, además de un vasito del caldo (así no hay que añadir aceite de oliva). Añadimos agua (no sabría decir cuanta, a ojo, para calcular que no queden ni aguadas ni espesas) y sal. Ponemos a cocer a fuego fuerte hasta que rompa a hervir.

Mientras, en un cazo, introducimos una morcilla y un chorizo que habremos pinchado, añadimos agua y ponemos a hervir, para que suelten un poco de grasa. Cuando creamos conveniente, sacamos y los incorporamos al potaje, además de colorante alimentario. Bajamos el fuego y dejamos que haga chup chup hasta que estén listas.




A la hora de servir, cogemos la codorniz, le quitamos la piel y la picamos en trocitos pequeñitos. Llenamos los platos de lentejas y colocamos la morcilla y el chorizo en rodajitas y la codorniz troceadita.