sábado, 29 de octubre de 2011

CAPRICHO #266: Sal gorda al vino tinto y romero




En la recta anterior utilicé un ingrediente elaborado por Garlutti del blog Sabores y Olores: Sal gorda al vino tinto y romero, que le da un toque especial a los platos que lo llevan. Es superfácil de hacer y se puede guardar por tiempo indefinido en la despensa, listo para utilizar en cualquier momento.

Yo lo hice así: vertí sal gorda en un vaso de 250 cl., añadí dos cucharadas de postre de romero picado y agregué vino tinto hasta mojar por completo la sal y dejarla del color del vino. Removí un poquito y dejé reposar.

Se puede calentar el horno, a 160 º y cuando alcance la temperatura, apagar. Pero como había hecho un bizcocho, quise aprovechar el calor residual de éste cuando el bizcocho estuvo listo.

Con el horno ya apagado y el bizcocho fuera, en la bandeja del horno, cubierta con un papel de hornear, extendí la sal y la metí en el horno, dejando que se evaporara el vino. Lo dejé casi toda la tarde, y cuando el horno estaba ya más que frío, saqué la bandeja, donde la sal se había hecho una costra. La desprendí y la desmoroné en un bol con el mazo del mortero y la introduje en un salero muy chulo que compré expresamente para la ocasión.

Así que cada vez que quiero hacer unas gambitas a la plancha, un pulpito a la gallega o algo que lleve sal gorda, saco mi salero molón de la despensa y hala, a salar.

sábado, 22 de octubre de 2011

CAPRICHO #265: Boquerones a la plancha





¡Qué no son sardinas, no, son boquerones!

Por falta de tiempo no pude comprar ayer mi pescaíto para hoy, así que tentando la suerte, esta mañana salimos en busca del almuerzo perdido, que fue cambiando sucesivamente de menú conforme las opciones se iban agotando. Total, que no hubo más remedio que comprar boquerones-tiburones (este año no sé yo donde han ido a parar los victorianos, supongo que a los chiringuitos).

La primera opción fue empanarlos, pero la pescadera me sugirió que los hiciera a la plancha, así que ¿por qué no probar? Así que éste ha sido nuestro almuerzo de hoy: Boquerones a la plancha.

Hoy no ha habido mucho pringoteo en mi cocina, simplemente he tenido que sacar la plancha eléctrica y asar los boquerones, añadiéndoles sal gorda al vino tinto y romero (una receta de Garlutti que os mostraré otro día).

Mis niños han disfrutado un montón, estaban casi tan ricos como las sardinas a la plancha que, por supuesto, ocupan el puesto nº 1 en pescados a la plancha.

Los he acompañado con una ensaladilla de pimientos amarillos asados Pilancón (gracias, Carmela) con cebolla morada frita pero no os la puedo mostrar porque las fotos me salieron movidas.

Como veis, estoy que no me parto la cabeza, ando superocupada estas dos últimas semanas y no me da tiempo para más, pero espero que os gusten y probéis a hacerlos, disfrutando tanto como nosotros.

jueves, 20 de octubre de 2011

CAPRICHO #264: Filetitos de lomo con vino tinto a la antigua




Bueno, bueno, después de un montón de días sin publicar y habituándome a un ritmo diferente, consigo hoy, por fin, subir una receta fácil, rápida y muy rica: Filetitos de lomo con vino tinto a la antigua.

¡Vaya nombre! ¿Y cómo será un vino “a la antigua”? Sin poderlo remediar se me viene a la cabeza un sketch navideño de Los Morancos dónde Antonia le decía a Omaíta que tenían para cenar “Puturrú de fuá al pío pío”.

Mi plato es más sencillo: En una sartén con un poco de aceite de oliva, hacemos los filetitos,previamente salpimentados. Una vez listos, los retiramos, y en el mismo aceite añadimos dos cucharadas de mostaza a la antigua y un vaso de vino tinto. Dejamos que reduzca y, a la mitad de la cocción, reincorporamos los filetitos para que cojan saborcito.

Los servimos acompañados de patatas fritas y judías verdes salteadas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

CAPRICHO #263: Choc & Philly Cake



¿Qué tendrá el chocolate que nos vuelve locos? Pocas personas conozco a las que no les guste. En casa somos muy chocolateros, nos da igual del que sea: del blanco, del negro, del de con leche, con almendras, avellanas,… da igual. Un cuadradito o dos son perfectos para rematar la cena, y si hago algún postre de chocolate, dura bien poco. La famosa tarta de tres chocolates fue un éxito rememorable para mis amigos.


Esta vez viene en forma de bizcocho, con una receta de Bea (El rincón de Bea) a quien todos conocéis, que tiene unas manos divinas y de la que no pude resistir llevarme esta deliciosa receta para mis hijos: Choc & Philly Cake.

Para empezar, derretimos 150 grs. de chocolate de cobertura (70%) al baño María y lo reservamos. En un recipiente hondo batimos 100 grs. de mantequilla con 125 grs. de azúcar hasta que la mezcla esté suave. Añadimos dos cucharadas de azúcar avainillado (Bea utilizó las semillas de una vaina), y mezclamos bien. Añadimos 200 grs. de queso tipo Philadelphia y batimos hasta que quede completamente integrado. A continuación, vamos integrando 3 huevos, uno a uno, ligeramente batidos, ligando bien cada uno de ellos antes de incorporar el siguiente. Ahora añadimos el chocolate derretido y volvemos a integrar bien.


Es el turno de la harina (150 grs.) y 1 sobre de levadura, las tamizamos dos veces y la añadimos a la mezcla anterior. Movemos y movemos hasta que no quede rastro blanco alguno. Para terminar, con una espátula y a mano, incorporamos un buen puñado de pepitas de chocolate o en su defecto, trocitos de chocolate. Removemos y volcamos todo en un molde tipo plumcake previamente engrasado. Ahora, lo llevamos al horno previamente calentado a 170º y horneamos unos 45 minutos más o menos, dependiendo de cada horno.

Cuando vemos que está listo, lo dejamos templar sobre una rejilla y después desmoldamos. Una vez frío, envolvemos con film transparente y al frigo. Al día siguiente, el bizcocho estará más oscuro pero eso sí, con un intenso sabor a chocolate que hará las delicias de cualquiera.

sábado, 8 de octubre de 2011

CAPRICHO #262: Ensaladilla de pimientos asados con bacalao y verduras confitadas



“Erase una vez un hombre que, arrodillado en la iglesia, le pedía a Jesús crucificado que le tocase la lotería: “Ay, Jesús, que me toque el gordo, por favor” El hombre insistía e insistía desesperado, hasta que Jesús, hartito de escucharlo, se bajó de la cruz y le dijo: “Hijo mío, pero por lo menos compra el décimo”. El chiste es más antiguo que las pesetas y viene a colación porque a mí tampoco me toca nunca nada, más que nada porque no juego, y cuando le rezo al Señor, suelo pedirle cosas más importantes, pero… por una vez, sí me ha tocado algo realmente muy rico, rico que me ha hecho muchísima ilusión. Ha sido en el concurso del mes de agosto de “Caris… nosotros también”; me tocó, o mejor dicho, nos tocó, porque esta vez cocinamos entre todos, un magnífico lote de pimientos Pilancón, de la mano de Carmela (Los inventos de Carmela) que me los envió hace unos días y hoy para almorzar he preparado una riquísima ensaladilla de pimientos asados con bacalao y verduras confitadas.


Para empezar, ayer al mediodía puse en remojo un trozo de bacalao salado para que se fuera desalando, cambiando el agua al menos tres veces. Esta mañana, escurrí y desmigué el bacalao; mientras, en un cazo puse a hervir huevos de codorniz que una vez duros, pelé, corté por la mitad a lo largo y reservé. Después, corté en brunoise ½ cebolla morada; en una sartén con un poco de aceite de oliva, la puse a dorar, añadí un puñado de tomates cherrys, cuando estaban doraditos, agregué 2 cucharadas de postre de azúcar, removí bien y añadí un chorro de vino tinto, dejando cocer a fuego lento hasta que casi evaporó todo el caldo.


Todos los ingredientes fueron después al frigo para que estuvieran fresquitos para el almuerzo: pimientos en tiras asados de los amarillos (tienen un color espectacular), el bacalao, la cebolla con los tomates y los huevos.


A la hora de emplatar mezclé los pimientos en tiras con la cebolla, los dispuse en el plato, encima coloqué el bacalao en tiras, y sobre éste, los huevos cocidos; los cherrys los puse alrededor en círculo y uno rematando en el centro, chorrete de AOVE (¿habéis probado la variedad Arbequina¿ ¡es la leche!) y unas gotitas de vinagre de Jerez.


Carmelilla, este plato va dedicado a ti.

miércoles, 5 de octubre de 2011

CAPRICHO #261: Muslos rellenos




Revisando entre las recetas que tengo guardadas para publicar, apareció ésta que la hice ¡antes del verano! Se la copié a Isabel, de La cocina de Fabrisa, y fue todo un acierto, muy fácil de hacer y no rica, sino riquísima: Muslos rellenos.



Para empezar, compré los muslos, uno por cada comensal y el carnicero tuvo el detallazo de deshuesármelos sin coste adicional. Ya en casa, a la hora de prepararlos, fuimos paso a paso, siguiendo la receta de Isabel.



Primero, en un cuenco vertí 1 lata de cerveza e introduje dentro un buen puñado de pasas para que se fueran hidratando (también se le puede añadir ciruelas negras pero no tenía en ese momento).



Salpimenté los mulos (que ya venían sin piel). En un cuenco vertí paté de cerdo ibérico (en casa solemos usar el de Sánchez Romero Carvajal), jamón serrano cortado en daditos y la mitad de las pasas en remojo. Mezclé ligando todo muy bien, la verdad es que no os puedo decir las cantidades exactas de los ingredientes, pues viendo el tamaño de los muslos lo hice más o menos a ojo. Con esta mezcla rellené los muslos y los cerré bien, utilizando hilo para atarlos.



A continuación, en la olla rápida, con un poco de aceite, doré los muslos bien y los aparté en un plato. En el mismo aceite, sofreí una cebolla muy picadita, le añadí una manzana cortada en daditos, la otra mitad de las pasas reservadas y, por último, la cerveza. Cuando empezó a hervir, añadí una pastilla de caldo de verdura desmenuzada, removí bien e incorporé los muslos reservados. Cerré con la tapa y dejé cocinar el mismo tiempo que Isabel, 5 minutos desde que empieza a soplar la olla (esto para mí resulta inquietante, le tengo muchísimo respeto a la olla rápida desde que mi cocina se anegó una vez de puchero y no me fío de ella ni un pelo).



Pasados los cinco minutos, dejé que bajara la presión completamente, destapé y retiré los muslos, dejando que la salsa redujera a fuego fuerte hasta que espesó a mi gusto.



Ya sólo quedaba presentar el plato: un muslo por comensal, con un poquito de cuscus regados ambos con la salsita; de acompañamiento, una buena barra de pan para mojar.

sábado, 1 de octubre de 2011

CAPRICHO #260: Chistorra en hojaldre




Hoy es sábado, así que apetece una cenita tipo tapeo, de ésas de picas por aquí, picas por allá, y cuando te das cuenta, te has puesto “púo”. Traduzco para los que no son andaluces: “Púo: atiborrado de comer, más que satisfecho”.



Y entre otras cositas, ¿qué tal una chistorrita en hojaldre? Pues vamos al lío.







Paso 1: extendemos una lámina de hojaldre sobre la encimera y colocamos encima la chistorra. Empezamos a enrollar el hojaldre alrededor de la chistorra.



Paso 2: pincelamos con huevo batido para sellar bien el hojaldre alrededor de la chistorra, cortamos y presionamos para que quede cerrado.



Paso 3: después de haber hecho varios rulitos hasta acabar la chistorra, con un cuchillo bien afilado los vamos cortando en trocitos de bocado (esto lo vi en el blog de “Más que hermanas”).


Paso 4: colocamos los rollitos en la bandeja del horno sobre papel de hornear, pincelamos con el huevo batido y...



Paso 5: espolvoreamos unas semillitas de sésamo por encima. Derechitos al horno y ¡a cocer!


¿Qué os puedo decir? Que el olorcillo empieza a ser delicioso, se va extendiendo por toda la casa y se escucha: “¡Mami, ¿qué estás haciendo que huele tan bien?”



Cuando están doraditos se sacan del horno ¡y se dejan enfriar un poquito antes de coger! Que las ansias son muy malas y luego la lengua se queda escaldada.






Y para acompañar, ¿qué tal un vino blanco mexicano? Por ejemplo, este L.A. Cetto, savignon blanc cosecha 2009. Hacía tiempo que tenía ganas de probar un vino de la baja California (es el efecto "telenovela", ¿habéis visto "Cuando me enamoro"? Es un vino de mesa, a un precio muy asequible, que fresquito entra demasiado bien y que viene fenomenal para cenas de este tipo.