miércoles, 29 de junio de 2011

CAPRICHOS #232 Y #233: Tosta de queso sobre crema de ajo y romero y tosta de mermelada de frutos del bosque y queso de cabra






¡Hola, holita a todos! Tras unos días bastante moviditos y emotivos puedo actualizar con dos ricas recetillas de las que gustan tanto en casa, para una cena ligerita, bien acompañandas de una rica ensalada o de otras cositas para picotear. Son dos tostas, la primera es una Tosta de queso sobre crema de ajo y romero y la segunda es una Tosta de mermelada de frutos del bosque y queso de cabra.



Son facilísimas de hacer: para la primera, tostamos una rebanada de pan y le untamos una crema elaborada con un poco de mantequilla, 1 diente de ajo muy picadito y un poco de romero picadito. Le colocamos encima unas cuñitas de queso manchego, salpimentamos ligeramente y le damos un poquito de grill.



Para la segunda, más fácil todavía: sobre una rebanada de pan tostadita untamos una buena capa de mermelada de frutas del bosque y colocamos unas rodajitas de queso de cabra en rulo, lo pasamos por el grill y lista.



Bueno, de nuevo un besito a todos los que me visitáis, que ando en la tarea de recargar las pilas tras una intensa semana de cosas buenas que me ha dejado un pelín agotada; prometo ponerme al día.

lunes, 20 de junio de 2011

CAPRICHO #231: Ensalada cordobesa

¿Quién ha dicho que las ensaladas son aburridas? Esta precisamente no lo es, es fresquita, es rica, es saludable y es muy andaluza: Ensalada cordobesa.




¿Qué necesitamos? Pues lechuguita bien cortada, tomatitos cherry, huevo duro, jamón serrano y cuscurrones de pan frito.



¿Con qué aliñamos? Pues ¿con qué va a ser? ¡Con salmorejo!



(Tengo pendiente de publicar mi receta de salmorejo, con permiso de mis amig@s cordobeses, pero le podéis echar un vistacillo a la entrada anterior, que lleva salmorejo)

domingo, 19 de junio de 2011

CAPRICHOS #229 Y #230: Tostas Mariycampo, de tomates confitados con sardinitas ahumadas y de salmorejo con jamón serrano




Señores, ya se fue el terral, hoy sopla levante y el día está más soportable.



Me encanta el pan, soy de las que mojan sopitas en la salsa y una barra de pan en mi casa cae en un asalto. Y no digamos de las rebanadas de pan, lo mismo las tuesto y hago listoncitos para tomar con el picoteo que preparo ricas tostas con ingredientes sugerentes. Quiero mostraros dos que hice anoche para cenar, entre otras cosas; yo las llamo Tostas Marycampo, la primera es de tomates confitados con sardinitas ahumadas y la segunda de salmorejo con jamón serrano.



TOSTA MARYCAMPO DE TOMATES CONFITADOS Y SARDINITAS AHUMADAS
Primero, vamos a hacer los tomates confitados, siguiendo la misma receta de mi capricho #8, sustituyendo los pimientos por el tomate. Una vez fríos, sólo tenemos que tostar una buena rebanada de pan, untarle el tomate confitado y colocar por encima unas sardinitas ahumadas en conserva. El contraste de sabores es chupi guay.



TOSTA MARYCAMPO DE SALMOREJO Y JAMON SERRANO
Primero hacemos un buen salmorejo: trituramos bien 3 ó 4 tomates bien coloraos, 1 diente de ajo, sal, aceite (yo echo 7 cucharadas), vinagre de jerez (1 cucharada) y pan del día anterior. Ya tenemos nuestro salmorejo, ya sólo queda tostar el pan, untarle el salmorejo y colocar encima una generosa cantidad de lasquitas de jamón serrano, si es ibérico, mejor.



Aunque esta rebanada es muy conocida, nunca la había hecho en casa, pero como es un sabor tan nuestro quería publicarla.

sábado, 18 de junio de 2011

LOOK VERANIEGO

Hoy no voy a publicar ninguna receta, pero sí quiero desearos a todos un feliz verano, porque síííííí, ¡ya está aquí el veranito!, aunque todavía no sea 21, y como me temo que el martes seguro que se me complica el día y no me da tiempo de ponerme un poquito en el ordenador, pues aprovecho que hoy sábado está la cosa más relajada para eso, para desearos todo lo mejor para estas fechas, que disfrutéis todo lo que podáis, que no olvidéis que para eso no hacen falta grandes cosas, y además, cambio mi look por algo más apetecible que unos cacharritos de juguete, como auspicio de lo que vamos a disfrutar estas vacaciones.

¡Feliz verano a todos!

miércoles, 15 de junio de 2011

CAPRICHO #228: Crêpes de espárragos con huevo duro y canónigos





Mira que me gustan las crêpes dulces, literalmente me chiflan, pero tenía ganas de probar crêpes saladas y el estreno ha sido bastante satisfactorio con estas crêpes de espárragos con huevo duro y canónigos.




Lo primero, había que hacer las crêpes: en el vaso de la batidora batí 2 huevos, sal, una pizca de azúcar, 100 grs. de harina y 250 ml. de leche (añadida poco a poco hasta conseguir una masa espesa).



Engrasé una sartén con mantequilla y vertí un poco de la masa, formando una tortilla fina; cuando empezó a hacer burbujas le di la vuelta y terminé de hacer por el otro lado.




Esta primera la tiré y seguí haciendo las demás, una a una, hasta que se acabó la masa.




Cocí en agua hirviendo con sal un manojo de espárragos verdes, alrededor de 3-5 minutos, para que quedaran al dente, saqué y escurrí, cortando el tallo duro.




Aparte cocí 2 huevos que después enfríe y piqué.




Por último, rellené las crêpes: sobre cada una coloqué una base de canónigos bien enjuagados y secados, 2 ó 3 espárragos, el huevo picado y mayonesa. Cerré la crêpe y ¡a comer!




La próxima vez las haré en caliente.

martes, 14 de junio de 2011

CAPRICHO #227: Barquitas de anchoas y cherrys




¡Uf, qué calorcito más grande hace! Qué solo entran ganas de comer cosas fresquitas, como estas barquitas de anchoas y cherrys, facilísimas de hacer y rapidísimas de comer.



Sólo necesitamos unas cuñitas de queso tierno, esta vez he liquidado un trocito que nos quedaba de un queso tierno de cabra que mi hijo nos trajo de Trapani (Sicilia) en su viaje de fin de curso (ya quisiera yo volver a tener quince años, ¡cómo se lo montan!); encima colocamos unos cherrys cortaditos por la mitad que previamente hemos macerado unas dos horas con aceite y albahaca y, como velas de tan peculiar navío una buena anchoíta del Cantábrico, acompañamos de una cervecita fresquita y ¡al ataque!

domingo, 12 de junio de 2011

CAPRICHO #226: Conchas finas al natural y a la valenciana

Parece que ya está aquí el verano, y hay quien tiene la suerte de tomarse este rico aperitivo sentado en un chiringuito; pero la mayoría también somos muy afortunados porque podemos hacer lo mismo sentados en nuestra terraza o nuestro patio o porche, y si tenemos una piscinita al lado, mejor que mejor.



Mientras preparo este plato no puedo sino hacer otra cosa que tararear “el marisquito, el marisquito” al estilo Georgie Dann y acordarme muchísimo de mi padre, a quien le volvía loco un platito de Conchas finas al natural.


Como compré medio kilillo, hice unas pocas de una forma diferente: Conchas finas a la valenciana, o así me dijeron hace años en el bar donde las probé por primera vez.


Para empezar, necesitamos comprar las conchas finas, no frescas sino ¡VIVAS!, doy fe que ha sido así. Si no las vamos a consumir el mismo día, las guardamos en una malla bien prieta o un paño húmedo bien apretado, en el frigorífico. Yo las compré no ayer, sino el viernes y aún hoy se burlaban de mí sacándome la lengua, ajenas al destino que yo les iba a dar en pocos minutos.



Para prepararlas necesitamos un cuchillo bien afilado, porque las espabiladas, en cuanto las coges se cierran. Las abrimos y las enjuagamos bien (en este momento es cuando mi pituitaria entra en acción, soy un hacha, capto el más mínimo mal olor al instante). Después las vamos limpiando, desechando las telillas marrones, no sé explicarlo mejor.



Es un plato muy típico en Málaga y yo lo aprendí a preparar de mi madre. Cuando era niña, en los bares y tabernas solía haber un señor con una cesta llena de marisquitos que te los preparaba en el momento.



Bueno, ya tenemos las conchas finas limpias y lo que hacemos es repartir la carne en las dos mitades de la concha y rociamos con limón y pimientas negra molida. Esa es la forma de prepararlas al natural. Saben a… mar, lo juro, están deliciosas.







Y otra forma de prepararlas es la siguiente: ya las tenemos limpias y dispuestas en las conchas, ahora ponemos por encima un poco de ajo picado, salsa de tomate, salsa de tabasco (ojo, sólo una gotita) y perejil y las ponemos a la plancha hasta que el tomate haga chup chup. Están… ricas, ricas. Lo podemos acompañar de una cervecita bien fresquita, un vasito de fino, un tintito de verano,…


(Fuente fotografías conchas y marisquero: Google)

lunes, 6 de junio de 2011

CAPRICHO #225: Tarta de queso Victoria




Hoy es mi cumple y, como siempre, lo hemos celebrado en familia. La ocasión merecía algo especial y el menú ha sido el siguiente: de entrada, una rica ensalada templada de gulas y setas que le copié a Gupanla (Mis deliciosas comiditas) y como plato fuerte un rico Hojaldre de solomillo relleno de setas y jamón; las dos estaban riquísimas, lo juro, pero las fotos no me han salido bien y no os las puedo enseñar, eso sí, quedan en pendientes para volver a hacer. Eso sí, el broche de oro ha sido una deliciosa Tarta de Queso Victoria. ¿Por qué se llama así? Porque la receta de esta riquísima tarta de queso es de mi amiga y compi Mª Victoria, que sencillamente, la borda. ¡Con amigos así da gusto cumplir años! (¡ojo! la tarta va acorde a los años que cumplo, a estas alturas, que me quiten lo bailao)




Para empezar, trituramos 1 paquete y medio de galletas María y las mezclamos con 110 grs. de mantequilla derretida, formando una pasta que colocaremos en la base del molde, aplanándola con la cuchara. Metemos en el frigo para que se endurezca mientras preparamos la cubierta.


Para hacer ésta, en un recipiente mezclamos 150 grs. de azúcar con 3 huevos. Añadimos 1 tarrina de queso mascarpone (250 grs.), 2 yogures naturales, 8 quesitos tipo El Caserío, 4 cucharadas de maicena y 1 cucharada de levadura en polvo y 250 ml de leche. Batimos todo muy bien y lo incorporamos al molde.



Metemos en el horno precalentado a 170º y dejamos cocer hasta que haciendo la prueba de la aguja, ésta sale seca, ya sabéis, cada horno es un mundo.


Como veis en la foto, no lleva mermelada por encima, por lo que no se ve tan vistosa y es que en casa, no a todos les gusta así, pero yo a mi porción sí que le he puesto mermelada de piña, ¡y es la leche! (como decía Julia Roberts en Pretty Woman, aunque se ve que ella no le pega mucho a tan rico manjar)

domingo, 5 de junio de 2011

CAPRICHO #224: Ensalada de peras y queso azul




Por norma general, soy bastante previsora y me gusta tener las cosas preparadas con tiempo, es más, podría confesar que soy un poco tiquismiquis en este aspecto, con el consiguiente calentadero de cabeza de los que me rodean.



Sin embargo, esta vez me ha pillado el toro con esta receta con la que quiero participar en el concurso de Silvia, en su blog Mi dulce tentación, en el que sortea tres libros de MDT ¡qué tienen que estar de bien!



No sé se estoy fuera de plazo, pero al menos hemos disfrutado un montón con esta Ensalada de peras y queso azul que está ¡buenísima!



Para empezar, empecé pelando 2 peras y cortándolas en dados, las rocié con zumo de limón para que no se oxidaran y reservé. Mientras, enjuagué y centrifugué el verde, es decir, lechuga romana y canónigos. Los dispuse en una ensaladera, añadí un poquito de sal y después el resto de los ingredientes: las peras cortadas en dados, tomatitos cherry cortados por la mitad, queso azul y queso curado en daditos, aceitunas negras y anacardos fritos.



Aliñé con una vinagreta hecha con 1 cucharada de mostaza a la antigua, 1 cucharada de miel de caña y aceite de oliva a discreción. ¡Y a comer!

sábado, 4 de junio de 2011

CAPRICHO #223: Revuelto de patatas, chorizo y emmental




¿Nunca os ha pasado que os habéis quedado cortos en la previsión del almuerzo o la cena? Pues eso fue lo que me sucedió a mí ayer al mediodía, así que tuve que improvisar tirando de frigo. "A ver, ¿ahora qué hago?" pensé mirando dentro y se encendió la bombilla, y así nació este rico revuelto de patatas, chorizo de pavo y emmental.



Para empezar, batí 3 huevos con una pizca de sal y les añadí patatas fritas de la sartená que estaba preparando para mis hijos, también añadí rodajas de chorizo de pavo de una tripa que había comprado días antes en el super para probar, y la verdad, está muy rico, con un saborcillo entre chorizo y lomo bastante interesante. Revolví todo muy bien y a la sartén para que se cuajara el huevo.



Al servir en el plato, dispuse por encima queso emmental rallado, en la foto no se aprecia bien, pero con el calorcillo se fue derretiendo y estaba de vicio.

jueves, 2 de junio de 2011

CAPRICHO #222: Caracoles en caldillo




Otro de los sabores predilectos de mi mapa personal de los recuerdos es el de los caracoles. Cuando era pequeña y llovía, los fines de semana, si descampaba, mi padre nos levantaba temprano y nos íbamos al campo. Allí, cada uno, con una bolsa de plástico en mano, rastreábamos todo el campo, pecho arriba, pecho abajo, levantando piedras buscando a los susodichos. Cuando teníamos las bolsas llenas, volvíamos a casa y ya era cosa de mi madre.




Mi madre cocina los caracoles de escándalo: los grandes en salsa de almendras y los chicos, en caldillo. En casa, no les gusta a ninguno, excepto a mí, aunque ya le está picando el gusanillo de la curiosidad a mi marido y ya se atreve a algo más que a probar la salsa.



Otro recuerdo lindo de mi niñez es el de un día que mi padre nos llevó a Coín, un pueblo precioso de Málaga, donde había descubierto un bar que los preparaban riquísimos, y todavía puedo vernos sentados alrededor de una mesa, en cuyo centro se iba formando una montaña descomunal de conchas vacías.



Hace unas semanas, vi caracoles chiquitillos en el mercado y no pude resistirme a comprar medio kilillo, por probar. Le pregunté a mi madre como se hacían y así cociné mis primeros caracoles en caldillo.



Para empezar, cuando llegué a casa, coloqué los caracoles en un recipiente, les añadí harina y removí para que se impregnaran bien. Los dejé así, al aire, durante dos días, tapados con una malla para que no se escaparan los caracoles.



La mañana de cocinarlos, procedí a la primera fase de su preparación: el lavado. Los enjuagué bien, después les añadí un buen puñado de sal y vinagre a discreción; removí y removí para que se lavaran bien. Después enjuagué. Repetí la operación hasta 3 veces.



Dispuse los caracoles en una olla, añadí agua y puse a hervir. Cuando el agua empezó a hervir, la tiré, enjuagué los caracoles y los volví a poner en la olla, con agua limpia, sal, cáscara de naranja, pimienta negra en grano, 1 hoja de laurel y un chorrete de aceite. Cuando ya estaba caliente, añadí colorante (lo ideal hubiera sido azafrán en hebras, pero no me quedaba) y dejé que cociera un buen rato. Y ya está. No es lo mismo que los caracoles con salsa de almendras, pero tiene su aquel. Es de esos platos que, entre rechupeteos, no mantiene, pero entretiene. También se le podía agregar una pimienta cayena, si nos gusta el caldillo picante.