domingo, 27 de febrero de 2011

CAPRICHO #188: Tortilla de habas



Uno de los mejores recuerdos de mi infancia en la cocina es estar sentada a la mesa, con mi madre o mi abuela, desenvainando habas y comiéndome las pipas crudas, o guisantes (o como le decimos en Málaga, chicharos), o deshojando alcachofas, mordiendo la parte inferior de la hoja, blanca y blandita. Es tiempo de habas, y hace unos días, mi marido se trajo del mercado un kilito de habas muy fresquitas con las que tuvimos para dos platos: una ensalada de patatas con las pipas y una tortilla de habas.


Es un plato muy fácil de hacer, para empezar se van cortando las puntas de la vainas y se les va quitando los hilillos, igual que se hace en las judías verdes. Se cortan en trozos y se enjuagan y escurren bien.


Después se ponen a saltear, con un poco de sal, vainas y pipas, todas juntas. Se les añaden huevos batidos (los que se quieran, para hacer la tortilla más o menos grandes) y se va friendo la tortilla, dándole vueltas en la sartén hasta que esté doradita, y lista.
A lo mejor hay alguien que no le guste, porque las vainas pueden ser ásperas al paladar, pero a nosotros sí que nos gusta mucho. Os pongo también una fotillo del corte.





sábado, 26 de febrero de 2011

CAPRICHO #187: Trío de espirales de hojaldre



¡Vaya una semanita ajetreada que he tenido! Han habido tantas cosas por hacer que no he podido ni publicar ni visitar a esos rincones amigos que tanto me gustan: papeleo para el viaje de fin de curso de mi hijo, citas médicas, catequesis, cursillos prematrimoniales,… sí, sí, prematrimoniales, y no es que me vaya a casar, ya lo hice, o mejor dicho, ya lo hicimos hace casi dieciocho años, pero es que varios matrimonios echamos una manita en la parroquia, aportando nuestro testimonio de vida conyugal y familiar, en estos cursillos.


Ya llevamos casi tres años en esta tarea en la que nos embarcó el párroco anterior, y sólo podría definir nuestra sensación con una palabra: gratificante.


Para todos los que los halláis hecho, sabréis que el último día hay fiesta, es decir, todos las parejas de novios, así como los monitores aportan alguna vianda y se organiza una cena de fin de cursillos, y es una pena, sencillamente porque esa noche es la noche en la que todo el mundo se relaja más y nos da cierta tristeza despedir a esas lindas parejas que están a punto de comenzar su proyecto de vida en común.


Pues bien, anoche fue la noche, y ésta fue mi aportación a tan estupendísima velada: trío de espirales de hojaldre.


Las espirales son bien sencillas de hacer, ya que sólo necesitamos una lámina de hojaldre que rellenamos con los ingredientes que más nos gusten, las enrollamos como si fueran un brazo de gitano y las cortamos en rodajas de aprox. 1 cm. Luego las colocamos tumbadas sobre la bandeja del horno y las horneamos. Yo hice tres láminas con tres rellenos distintos:


El primero era de bacon y queso con pasas y dátiles cortados en trocitos, con un poco de mozarela por encima, una versión tuneada de mi capricho #58.


El segundo era de sobrasada y queso, con mozarela por encima.


Y el tercero era de atún con tomate en conserva y salchichón muy picadito, espolvoreado con hierbas provenzales, que era una versión tuneada de una receta que presentó el blog Mi dulce tentación para el concurso de recetas de pinchos de Elena en su salsa el pasado mes de noviembre. Os confieso una cosa, se me olvidó ponerle el queso, emmental para más señas, pero estaba muy rico.


La velada fue deliciosa, comida sobró un montón, como suele pasar siempre en estos casos, y es que somos unos exagerados. Lo pasamos genial, tanto que era la una de la madrugada y todavía estábamos allí de conversación. Así que anoche nos acostamos tarde, pero muy contentos porque las ocho parejas que participaron en los cursillos compartieron con nosotros su ilusión, y nosotros con ellos, nuestra experiencia. Desde aquí, para todos ellos, nuestros mejores deseos, de parte de Juan, Mª Ángeles, José Manuel, Ana, Jose y servidora, Lupe.

domingo, 20 de febrero de 2011

CAPRICHO #186: Empanada de berberechos y gambas



Ayer pasamos un día de lo más divertido, el motivo: una reñidísima maratón padres vs hijos en la parroquia. Como de casta le viene al galgo, y siendo yo una más del estupendo grupo de catequistas de mi parroquia, mis hijos pertenecen el grupo de Perseverancia, encabezado por dos estupendísimas personas y catequistas, Valentín y Mª Paz. Así que estos dos fenómenos prepararon el I Torneo Familiar de la Parroquia de San Juan de Dios.


¿Qué os puedo contar? Que ambos grupos íbamos a muerte; cada uno llevábamos por escrito los premios solicitados en caso de ganar, “contratos” que tuvimos que firmar antes de empezar la competición, que garantizaban el cumplimiento de las normas y de los premios.


Las pruebas fueron las siguientes: partidas de parchís, damas, 4 en raya, UNO, dardos, ping-pong y Wii Sport (lo siento por mi contrincante, pero soy un hacha en los bolos, aunque hoy me duela el brazo de las agujetas).


Paramos para la hora del almuerzo, para el que todos llevamos comida para compartir, y como siempre suele pasar en estos casos, después sobra mogollón.


La velada prosiguió con el cafelito (¡ay, mi compi Conchita y el botón perdido del termo del café!), una sesión de risoterapia (¡uh!) y las dos pruebas finales: un bingo de lo más animado y una partida de Mindtrap de lo más "deprimente" para el grupo de los papis.


Nos ganaron por goleada: 9 puntos de diferencia, así que nos toca premiarlos con algo de lo que tenían muchas ganas: una canasta de baloncesto y su consabido balón listo para jugar. Eso sí, se han comprometido a cumplir nuestras peticiones, por supuesto, exentas de valor económico, como todos los que sois padres podréis deducir.


Pero bueno, al lío, que yo quería mostraros uno de los platos que yo llevé: una empanada de berberechos y gambas, hecha a mi estilo, de la que no sobró ni las miguitas.


Para empezar, utilicé masa congelada, porque todavía no me atrevo a meterle mano al hojaldre. La descongelé previamente y puse la lámina de abajo en la bandeja del horno sobre papel de hornear.


En una sartén sofreí 1 cebolla cortada menudita y 1 puerro, en rodajitas, sazoné y dejé que se doraran. Escurriendo el aceitillo, coloqué la verdura sobre la lámina de hojaldre, después añadí gambas peladas, una latita de berberechos escurridos y pimientos asados que tenía, cortados en tiritas. Tapé con la otra lámina de hojaldre, adorné con tiras de hojaldre haciendo una retícula, cerré los bordes marcando con un tenedor, añadí unas gambitas por lo alto y pincelé con huevo batido. Y al horno hasta que estuvo lista, a unos 180ºC durante aprox. 30 minutos.


De olor estaba ¡uhmm!, de sabor ni os cuento, la empanada voló y eso es buena señal. También hice otra empanada de bacon, queso con dátiles y pasas, pero se me olvidó hacerle la foto. Otro día la vuelvo a hacer y os la enseño. De postre mi capricho nº 50: tarta de zanahorias y un gran termo de café descafeinado con un botón perdido, je, je.

miércoles, 16 de febrero de 2011

CAPRICHO #185: Hamburguesas pijas

























Primero fue Falsarius (Falsarius chef), después Belén (Cocinar para dos), les siguió Ana (Hadas en la cocina) y hoy, como soy tan antojadiza, he sido yo la que no ha podido resistirse a hacer unas riquísimas hamburguesas pijas para la hora del almuerzo, pero en versión mini.


Lo primero era hacer las hamburguesas según la receta de mi capricho #122, pero chiquititas. Una vez listas, las fuí marcando en la plancha y reservando en un plato.


A continuación fui montando las hamburguesas de la siguiente manera: sobre una superficie plana fui colocando obleas de empanadilla, encima un poquito de mayonesa.




Después las hamburguesas.



Seguí con 1/4 de loncha de queso de fundir y 1/2 rodajita de tomate (no a todas porque a mis hijos no les gusta el tomate).



Cubrí con otra oblea y cerré marcando con un tenedor todo el perímetro. Pincelé con un huevo batido y las coloqué sobre la placa del horno. Las introduje en el mismo, precalentado a 200ºC y estuvieron dentro alrededor de media hora, después les dí un poquito de grill y listas.



Mis hijos se han divertido un montón con la receta y a mí se me ocurre que tiene que ser una merendola para adolescentes de lo más original.


martes, 15 de febrero de 2011

CAPRICHOS #183 Y #184 (CENA DE SAN VALENTÍN): Codornices con pétalos de rosas y crema de queso con fresas





























Con un día de retraso, por razones obvias, os presento la Cena especial San Valentín que preparé ayer noche. Estos dos caprichos tienen su historia, el plato principal porque mis amigas tuvieron su rato de cachondeo a costa de los “efectos afrodisíacos” del mismo (los que halláis visto la película “Como agua para chocolate” o leído la novela homónima de Laura Esquivel lo comprenderéis), y el postre porque fue un cúmulo de despropósitos que logré salvar a última hora.


Así que tras una ensaladita fresca como entrante, vinieron unas codornices con pétalos de rosa y una crema de queso con fresas (¡me cachis, ahora me he acordado de la botellita de cava que tenemos en el frigo!).


La receta de las codornices me la bajé de internet, porque la que viene en el libro tiene ingredientes difíciles de encontrar por aquí. Así que la elaboré de la siguiente forma:
Para empezar, limpié, enjuagué y sequé bien dos codornices. A continuación las restregué con media naranja, salé y pimenté.


En la picadora, trituré 1 cucharada de anises, 2 cucharadas de pistachos, 2 de almendras fritas y los pétalos de una rosa (ojo, reservar algunos para la presentación y enjuagar y secar el resto). Una vez picado, añadí 2 cucharadas de miel, mezclé bien y reservé.


En una sartén amplia, añadí aceite de oliva (la receta original pone de sésamo pero a falta de pan…) y doré dos dientes de ajo a los que previamente les había quitado el germen y laminado. Cuando los ajos estaban doraditos, añadí una buena cucharada de mantequilla e incorporé las codornices. Sofreí bien, hasta que estuvieron doraditas (hay que freírlas bien, por eso las puse abiertas, aunque el plato hubiera quedado más bonito si hubieran estado cerradas). Después añadí el picado de frutos y miel y removí bien las codornices para que se impregnaran del sabor. Añadí 1 vasito de agua y dejé cocer a fuego suave unos 10 minutos. Ya sólo quedó presentar en el plato, con unos pétalos de rosa y la salsita que está deliciosa para mojar pan.


Y ahora pasamos al postre, objeto de mi desdicha: resulta que quise hacer la tarta Red Velvet de Susana, del blog Cocinar para dos (visitadla y veréis lo bonito que le salió). Para empezar el bizcocho no me salió rojo, sino rosa y encima subió tan poco, que no pude sacar pisos. Para colmo la cobertura no me salió espesa, así que pensé “ahora, ¿qué hago?” y me acordé de las fresas que tenía en la nevera, así que las saqué, enjuagué y piqué, rellené unos vasitos con ellas y con la crema, y ¡problema resuelto! El bizcocho nos lo estamos comiendo porque bueno salió, pero feo un rato largo.


La crema llevaba estos ingredientes: 1 brick pequeño de nata montada, 300 grs. de queso tipo philadelphia (la receta de Susana ponía 200 grs., los 100 de más fueron mi intento de que aquello cogiera consistencia) y 100 grs. de azúcar glass. Lo batí todo muy bien y la verdad que estaba un montón de deliciosa, con el contrapunto ácido de las fresas.

domingo, 13 de febrero de 2011

CAPRICHOS #181 Y #182: Pinchos de emmental y anchoa y canapés de queso fresco, piquillos y anchoa



Hoy tiro la casa por la ventana, dos caprichos en un sólo post. Ja, ja, es broma, el caso es que el fin de semana ha sigo algo atareado, con resfriados que no se van y pocas ganas de meterme a fondo en la cocina. Como hoy la cosa anda algo despabilada, han habido ganas de tapear mientras se hacía la comida, y tirando de frigo, han surgido estas dos tapillas que han desaparecido en un periquete, acompañadas de una cervecita: pinchos de emmental y anchoa y canapés de queso fresco, piquillos y anchoa.


¿No os ha pasado nunca que revisáis el frigorífico y hay un montón de restos a punto de caducar o recien caducados? Pues ese es el origen de los caprichitos de hoy.


Para los pinchos de emmental, corté daditos de queso y los envolví con una anchoíta, pinché con un palillo y listo.


Para los canapés, coloqué lasquitas de queso fresco y una anchoa envuelta sobre una tira de pimiento de piquillo sobre unos minibiscottes y éste fue el resultado.


Son sencillos y rápidos de hacer, pero muy ricos. Espero que os gusten.

jueves, 10 de febrero de 2011

CAPRICHO #180 Y PRIMER ANIVERSARIO: Muffins de chocolate



Hoy estoy de celebración doble: primero, porque hace un añito justo que inauguré este caprichoso rinconcito, y segundo, porque para celebrarlo he preparado por primera vez y con éxito unos fabulosos Muffins de chocolate.


Hacía tiempo que tenía ganas de meterles mano, después de un primer y frustrado intento con unos minimuffins salados que no había quien se los comiera.


¿Qué puedo decir de este año? Pues que estoy muy contenta; contenta porque he conocido a gente encantadora que pone un inmenso cariño entre fogones y a la que le gusta compartirlo; contenta porque he aprendido y sigo aprendiendo muchas cosas que no sabía y contenta porque cada día me supero un poquito más en el arte culinario (¡Ay, mis primeras incursiones en la cocina! ¡Eran terroríficas!)




Quiero agradecerle a mi amiga Rosa, que fue la que me animó a que abriera este sitio; también quiero darle las gracias a mi amiga y mami-compi, Iris, del blog Alas para Volar, que me ha regalado este lindo presente que me hace tanta ilusión como si tuviera los utensilios en la mano.





¡Está superoriginal y muy divertido, ¿verdad?! Y también quiero daros las gracias a todos los que me seguís y me dejáis todos esos comentarios que me hacen tanta ilusión y me animan a seguir. Espero seguir compartiendo con todos vosotros por muchos años más.

Y ahora, al lío: así he hecho hoy estos ricos, ricos muffins:

Para empezar, en un cazo al baño María, derretí 100 grs de chocolate de cobertura con 60 grs. de margarina.

Mientras se hacía, en un recipiente mezclé 2 huevos, 6 cucharadas de leche, 2 cucharadas de yogur natural y 70 grs. de azúcar. Batí hasta mezclar muy bien. Añadí 150 grs. de harina tamizada (usé de la bizcochona), 1 cucharadita de postre de levadura Royal y una pizca de sal. Volví a batir hasta homogeneizar bien.

Añadí a mano el chocolate fundido ya templadito y agregué un puñado de pepitas de chocolate. Vuelta a ligar bien y sólo me quedó rellenar los moldes en ¾ partes (aunque tendría que haberlo hecho en 2/4, porque alguno se me desbordó al subir) y horneé a 180º durante 30 minutos aproximadamente.

Me salieron 8 y no pudimos resistir hasta la merienda, cayó la mitad con el cafelito del almuerzo. El resto está guardado a buen recaudo para mañana.

martes, 8 de febrero de 2011

CAPRICHO #179: Tarta tres chocolates




El jueves pasado fue el cumple de mi hijo pequeño, pero no lo celebramos hasta el domingo. El tenía muchas ganas de que le hiciera una Tarta de Tres Chocolates y quise darle el capricho.
La receta es muy conocida por todos aquellos que tenéis Thermomix, de hecho, la primera vez que la probamos fue en casa de unos amigos que la hicieron con lla suya, ellos me pasaron la receta y bueno… yo no la tengo todavía pero tengo un cacillo y muchas ganas de investigar.


Hoy voy a ser un poquito más metódica y voy a poner primero los ingredientes:


- 1 tableta de chocolate negro (150 grs.)
- 1 tableta de chocolate blanco (150 grs.)
- 1 tableta de chocolate con leche (150 grs.)
- 3 bricks de nata de 200 ml. (yo usé la de montar)
- 3 sobres de cuajada Royal
- 150 grs. de azúcar
- ¾ litros de leche
- Galletas María (de las cuadradas, el paquete trae 4 blisters, yo usé 1 y ½)
- Margarina (1/2 tarrina, más o menos)
- Galletitas para adornar
- Chocolate blanco rallado


Bueno, para empezar, trituré las galletas en la batidora de vaso hasta hacerlas polvo. En una sartén derretí la margarina y añadí las galletas, mezclé muy bien y vertí la masa resultante en el molde de la tarta, aplanando con una cuchara metálica. Después la metí en la nevera para que compactara bien. Ya tenía hecha la base de la tarta.


A continuación, en un vasito con dos deditos de leche disolví uno de los sobres de cuajada y reservé. En un cazo vertí 1 brick de nata, 50 grs. de azúcar, ¼ litro de leche y el chocolate negro troceado. Calenté, removiendo con las varillas y cuando rompió a hervir, aparté, agregué la cuajada disuelta, puse de nuevo al fuego hasta que rompió a hervir de nuevo. Aparté y vertí en el molde, sobre la base de galletas. Ya tenía hecho el primer piso.


Ahora había que esperar que se enfriara y cuajara un poco, así que aproveché para fregar el cazo y las varillas y preparar los ingredientes del segundo piso, éste de chocolate blanco. La elaboración, igual que el piso anterior.


Ya sólo me quedaba el último piso, el de chocolate con leche; vuelta a fregar y a preparar ingredientes, elaborar y verter. ¡Ya tenía casi lista la tarta!


La hice el sábado para el domingo, así que cuando estuvo fría, la metí en la nevera para que cogiera consistencia. El domingo sólo tuve que rallar chocolate blanco para echar por encima y colocar unas galletitas tipo chips ahoy y las velas.


La tarta fue un éxito, está de rica que te mueres y si no, ¡mirad la cara del cumpleañero!






miércoles, 2 de febrero de 2011

CAPRICHO #178: Flan de huevo express



Esta es la primera vez que hago flan de huevo express, siempre los había comprado hechos hasta que hace unas semanas vi a Karlos Arguiñano preparar uno igual; días más tarde, vi la misma receta en internet y me decidí a hacerla. Hace unos siete años que mi madre me regaló una olla rápida, y despues de un altercado que tuve con ella (con la olla, digo) debido a una inundación de puchero por toda la cocina, la tenía desterrada en el gavetero, hasta ahora.


Lo cierto es que tenía mis dudas hasta que vi el resultado y creo que mi olla y yo vamos a hacer las paces.


Para empezar, coloqué en un cuenco 4 cucharadas de azúcar y casqué encima 4 huevos. Batí bien con una varilla. Después fui agregando poco a poco, y sin dejar de batir, 1/2 litro de leche. Reservé.


En un cuenco hondo resistente al calor vertí caramelo líquido Royal en el fondo (con el caramelo casero aún tengo mis cuítas) y añadí la mezcla reservada.


En la olla rápida vertí 1 dedo de agua, introduje el cuenco y lo tapé con papel de aluminio, ajustandolo con los dedos para que quedara bien tapadito. Cerré la olla con su tapa y cociné al 2; cuando el vapor empezó a salir por la válvula (o sea, el pitorro) esperé 4 minutos. Después apagué y dejé que saliera todo el vapor, abrí la olla, dejé templar y saqué el flan; una vez frío lo metí en la nevera unas horas. Cuando llegó el momento de desmoldarlo, usé de base un plato hondo del mismo diámetro que el cuenco y le dí la vuelta con un movimiento rápido. Salió perfecto.


Por fin mis hijos no le ponen pegas al flan, ahora les encanta, ¡menos mal! y yo alucinada en colores con el resultado.