sábado, 29 de enero de 2011

CAPRICHO #177: Pasta con verduritas y gambas



Hoy me gustaría mostraros un plato de pasta que gusta mucho en casa, fácil de hacer y socorrido: pasta con verduritas y gambas.


Podemos elegir la pasta que más nos guste, en casa hay diversidad de opiniones: a mí me gustan más los macarrones y espirales y al resto de la familia, los espaguettis y tallarines. Esta vez la balanza cayó a mi favor y tocaron macarrones y espirales mezcladas (por error ya que había llenado el bote con los dos).


Para empezar, ponemos a calentar una olla con abundante agua con sal y un chorro de aceite. Cuando rompa a hervir añadimos la pasta (ojo, con cuidado, que puede desbordarse el agua) y dejamos cocer hasta que esté al dente. Escurrimos y reservamos.


Cortamos en juliana fina 1 cebolla, 2 zanahorias, 1 pimiento verde y 1/2 rojo (aunque las cantidades dependen del apetito de los comensales) y pelamos un buen puñado de gambas. En una sartén ponemos a sofreir las verduras, a fuego suave; cuando están bien pochaditas añadimos las gambas y dejamos que se hagan.´


Por último, añadimos la pasta escurrida y rehogamos para que se impregne bien de los sabores de las verduritas.


Al servir, podemos añadirle queso rallado al gusto y ¡a comer!




jueves, 27 de enero de 2011

CAPRICHO #176: Campero casi vegetal



Aquí en Málaga todo el mundo sabe lo que es un campero: un bollo de pan redondo y grande que se rellena de muchos ingredientes ricos y se tuesta al grill. El más común es el de jamón cocido, mayonesa, lechuga, tomate y queso. Después vienen los demás: con atún, con jamón serrano, con pollo, con pimientos fritos, con tortilla..., en fin, un plato muy polivalente al que se le puede meter todo lo que queramos y que sabe delicioso mientras lo saboreamos en la terraza del burger cualquier noche de verano. No sé si en el resto de España se le llama con otros nombres, pero ¿a qué se ve rico? Es ideal para una cena con niños, porque les encanta.


Este que os muestro es una adaptación de un sandwich que suele servirse en las cafeterías, que yo suelo hacer versión campero y que en casa disfrutamos: campero casi vegetal.


Para empezar, necesitamos unos buenos bollos, esta vez los utilicé tipo antequeranos, les unté mayonesa y encima fui colocando lechuga, lonchas de pavo cocido, rodajas de tomate, queso burgos en láminas y espárragos blancos. Después coloqué la parte superior del bollo y los puse al grill y listo (como los molletes antequeranos vienen rebozados en harina, coloqué papel de aluminio arriba y abajo del pan para que no se quemara la harina y le dejara un regusto amargo).



lunes, 24 de enero de 2011

CAPRICHO #175: Calamares rellenos en crujiente



Ser malagueño y que no te guste el pescado es un delito. Es un privilegio vivir tan cerquita del mar y poder irte una noche de verano a un chiringuito de Pedregalejo, o al del Mijeño, en la Playa de la Araña y comerte unos espetitos de sardinas. Del resto del pescado, ¿qué os puedo decir? Boquerones, jurelitos, salmonetes, chanquetitos (aunque ahora sean chinos), chopitos, almejas, coquinas,... en fin, todo un amplio abanico de posibilidades como para que no te acaben gustando.

Como siempre, este sábado tocaba pescado y preparé una riquísima receta de Kesito, paisana bloguera que cocina "como los ángeles", ja, ja..., el resultado, ¡un éxito! : calamares rellenos en crujiente. Os recomiendo que visitéis su blog, porque aparte de como cocina, tiene un salero malagueño que pa qué.

Para empezar tenía guardados en el congelador una docena de calamares medianitos, que saqué la noche anterior. Para rellenarlos mezclé 1/4 de carne picada de cerdo, las patillas de los calamares picaditas, 2 dientes de ajo picaditos y perejil, 10 orejones cortados chiquititos, 12 nueces pecanas cortadas grosamente, 1 huevo batido y sal. Lo mezclé todo muy bien y rellené los cuerpos cerrándolos con un palillo.

Una vez cerrados, los pasé por pan rallado mezclado con 1/2 vaso de sésamo dorado y los fui friendo en una sartén con aceite y una vez listos, reservando en un plato con papel absorvente. A continuación colé el aceite sobrante y una vez limpio lo volví a echar en la sartén para hacer la salsa: sofreí a fuego suave 4 dientes de ajo y una cebolla cortadita; una vez listo lo saqué y pasé por la batidora, con 1 vaso de vino blanco. La vertí de nuevo en la sartén y añadí 2 hojas de laurel y colorante alimentario. Dejé reducir un poco, incorporé los calamares rellenos y 1 vaso de agua y cocí durante unos 15 minutos, rectifiqué de sal, controlando el fuego y moviendo la sartén para que no se pegase.

Sólo quedó emplatar acompañados de arroz blanco cocido y ¡a comer!

domingo, 23 de enero de 2011

CAPRICHO #174: Migas caseras




¡Pero que frío más grande hace! Lo normal en estas fechas, pero es que la semana pasada salías a la calle y olía a primavera, de hecho, cerca de mi casa hay unos almendros que ya están en flor. Bueno, el caso es que hoy en Málaga hace un día muy desapacible, gris y húmedo, lloviznando de vez en cuando, con esa clase de lluvia que nos hace decir por aquí: “Por ahí arriba debe de estar nevando” Y es cierto, este mediodía me comentó la panadera que en Casabermeja (a 20 km. de la capital, dirección norte) había nevado, no sé si sería abundante, pero seguro que la lluvia se cuajó un poquito más sólida de lo habitual.


El motivo de mi visita a la panadería no fue otro que un cambio improvisado de menú a última hora, promovido por el clima: hoy tocaba paella, pero a mis hijos se les antojó migas caseras; yo las suelo comprar preparadas, para calentar y listo, pero como hoy no íbamos a ir a ningún sitio y teníamos tiempo de sobra, hemos decidido hacerlas nosotros mismos. Ha sido todo un reto, porque es la primera vez que las hemos hecho, bueno, rectifico, las ha hecho mi marido; mi función hoy ha sido la de pinche y fotógrafa pero como ha sido un trabajo en equipo os las enseño, para que os animéis como nosotros, porque no son para nada difíciles de hacer, sólo hay que tener mucha paciencia y unos buenos bíceps.


Para empezar compré 1 kg. de pan ya preparado para migas (en la panadería pican el pan del día anterior y lo venden al peso para las migas, aunque se puede comprar un pan, guardarlo y picarlo a pellizcos como solían hacer nuestras madres); en casa volcamos el pan en un recipiente hondo y lo humedecimos con agua (un chorro a ojo), lo removimos para que quedara ligeramente humedecido (esto es para evitar que se resequen al cocinarlas).


Cortamos taquitos de chorizo ibérico (los jabuguitos vienen fenomenales para esto), jamón ibérico y un poco de tocino de la pata (las cantidades a antojo). También cortamos en láminas gruesas 4 dientes de ajo pelados.


En una sartén enorme (que teníamos guardada desde hace mucho tiempo) echamos un chorro de aceite, el tocino, el chorizo y el jamón y rehogamos un poco. Añadimos el pan y aquí llega la parte más interesante: 1 hora removiendo sin parar con el cucharón de madera para que se fueran haciendo las migas y cogiendo el sabor de los embutidos. Siempre a fuego casi al mínimo. Esta es la “peor” parte, porque es remover y remover que parece que se te va a caer el brazo, cambias de mano, cambias de turno y poquito a poquito las migas van soltándose y cogiendo colorcito. Al principio no crees que te van a salir porque es un amasijo de pan de aspecto sospechoso, pero poco a poco empieza a bajar de volumen y a soltarse, adquiriendo un aspecto muy apetitoso. Casi al final las probamos para ver cómo estaban de sal ya que no le habíamos echado, porque el jamón suelta, y sólo tuvimos que añadir una poquita.


Una vez listas, sólo queda servirlas, si se quiere acompañadas de un huevo frito y de pimientos fritos, ¡ah! y un vaso de vino dulce y unas aceitunas aliñadas. A mis hijos se les ha antojado comerlas al estilo cateto, directamente en el sartenón, porque decían que así se mantenían calentitas. Os pongo una imagen del susodicho para que veáis el tamaño XXL que tiene.








¡Ah! La paella se ha pospuesto para mañana.

sábado, 22 de enero de 2011

CAPRICHO #173: Gambas fritas



Esta receta es fácil, muy fácil y le tengo un cariño especial, porque a mi padre le encantaba y cuando las hago lo recuerdo sentado delante de la tele con un vasito de vino y una tapa como ésta: gambas fritas. Le pirraba el marisquito y nos contagió ese gusto. Desde muy chiquitines, en casa, comíamos almejas, coquinas, camarones, cangrejos,...(yo he llegado a comerme para la merienda un bocadillo de coquinas, sí, sí, no os riáis; eso sí, sin cáscara, mi madre me las salteaba y yo le sacaba la carne, mojaba el pan con el aceite, rellenaba con las pipas y a merendar, je, je...) Mis hijos ni las huelen, eso que se pierden; mientras, cabemos a más y nos aprovechamos hasta que se den cuenta de su error.


Bueno, al lío, preparar estas gambas es tan fácil como tener un buen puñado de gambas, quitarles sólo la cabeza, añadirles sal, pasarlas por harina y a la sartén, ¡ya está! así de fácil, y luego sólo queda comérselas calentitas acompañadas de una cervecita fresquita, fresquita.

viernes, 21 de enero de 2011

CAPRICHO #172: Aguacates rellenos y algo más



Cuando era más joven y veía a mi madre comer aguacates me daba hasta repelús, pero eso se acabó el día que se me antojó probarlos; desde entonces, me vuelven locas, especialmente en salado. Un plato predilecto mío, muy sencillo: un jurel de buen tamaño a la plancha acompañado de un aguacate picado. Así de simple. Me aficionó Miguel, el dueño del bar donde comíamos cuando yo trabajaba; cuando iba a la lonja y veía jureles grandes se acordaba de mí y los traía. Cuando yo llegaba al mediodía me decía: "Lupe, hoy toca jurel" Y yo encantada de la vida, porque el tiempo que estuve comiendo fuera de casa estuve siempre muy bien cuidada.


Hoy quiero mostraros algo también muy sencillo, receta de mi amiga Maite, que nos los puso una de las veces que fuímos a cenar a su casa: aguacates rellenos y algo más. Es un plato versátil, porque los puedes rellenar de lo que más te guste y cuando los hago me pongo morada, porque la loca de los aguacates en casa sólo soy yo y ya que me pongo, uno sólo no voy a preparar.


Para empezar abro los aguacates por la mitad longitudinalmente, les saco el hueso y con una cuchara los vacío con cuidado, reservando la piel. Añado a la pulpa un poco de zumo de limón para que no ennegrezca, y la trituro con un tenedor. Añado unas buenas cucharadas de alioli (de la rápida: mayonesa de bote con ajitos machacados) y por último, agrego todo lo que se me antoje, en este caso: maíz, surimi picado, cebollita morada en salmuera, pimientos del piquillo cortaditos. Mezclo todo muy bien y relleno las mitades reservadas, despues un ratito al frigo y listo. El algo más es que siempre sobra relleno, así que lo puse en un bol acompañado de crackers, para dipear.

domingo, 16 de enero de 2011

CAPRICHO #171: Merluza en salsa verde



Y esto fue lo que vino despues de los berberechos: un plato muy sencillo pero muy rico, merluza en salsa verde.


También es la primera vez que la hacía y la receta la bajé de internet, no puedo especificar el sitio, pero se repetía en varios, por lo que la receta debe de ser muy común pero nunca la había hecho.


Para empezar, en una sartén con aceite caliente, empecé a dorar 2 dientes de ajo laminados, cuando estuvieron listos añadí 1 cucharada de harina y rehogué para quitarle el sabor a crudo. Después añadí caldo de pescado que tenía preparado (la socorrida y eficaz pastilla concentrada que nos saca de tantos apuros) y ligué bien para quitar los grumitos. Añadí un chorrito de vino blanco e incorporé las rodajas de merluza y un puñado de berberechos que tenía reservados; añadí sal, pimienta y perejil picadito.


Fuí removiendo la sartén para que todo se ligara bien y se abrieran los bereberechos, dándole vueltas al pescado para que se hiciera por los dos lados. Añadí un poco de caldo porque la salsa se iba espesando para coger el punto justo de espesor. Rectifiqué de sal y listo.

sábado, 15 de enero de 2011

CAPRICHO #170: Berberechos en salsa de avellanas



"Sábado, sabadete,...hoy toca pescaete" ¡Pero que mal pensados sois! ¿Qué pensabáis que iba a decir? Ja, ja,... Bueeeno, pues eso, que hoy tocó pescado y por fin cumplí el antojo que tenía por hacer esta riquísima receta de Mª José, de su estupendísimo blog "Hecho en casa". De nuevo, gracias guapa, como te dije, cayó una piña enterita de pan: Berberechos en salsa de avellanas.


Es facilísima de hacer: en una sartén con aceite calentito incorporé 2 dientes de ajo picaditos, cuando estaban doraditos añadí un puñado de avellanas tostadas picadas, perejil, pimienta y 1/2 kilo de berberechos (los tuve unas 2 horas en remojo en agua con sal gorda para que soltaran arena). Removí un poquito para que fueran abriendo y cuando estaban todos abiertos agregué 1 brick de nata líquida, añadí un pelín de sal y dejé que cociera un poquitín más.


El caso es que mi marido durante la elaboración no veía claro eso de mezclar marisco y nata pero no ha tenido más remedio que darme la razón. Es la primera vez que probamos los berberechos naturales, y nos gusta hasta el olor que tienen, se parece al de las coquinas.


jueves, 13 de enero de 2011

CAPRICHO #169: Crema de calabaza



Curioseando esta tarde entre los blogs amigos, me ha gustado muchísimo una sopacrema de colores de Fabrisa, y su estupendo blog "Lo que se cuece en mi cocina" y la crema de calabacín y patatas de Carmela, de su blog "Los inventos de Carmela", y me acordé de que tenía guardada la foto de una crema de calabaza que hice hace unas semanas que me salió muy rica.


Me habían regalado un pedazo enorme de calabaza y no sabía como emplearla y me acordé de una receta de crema de calabacines que tenía guardada, así que sustituí éstos por la calabaza.


Para empezar, limpié, quité la corteza y corté en rodajitas unos 500 grs. aprox. de calabaza y la puse a cocer en una cacerola cubierta justa de agua. La tuve cociendo hasta que se puso tierna, dejé templar y la fui pasando por tandas en la batidora, añadiendo porciones de queso emmental (gasté unos 100 grs.). Añadí 1 cucharada de mantequilla, 1 pastilla de caldo de verduras concentado, 1/2 litro de leche, 200 ml de nata líquida, sal y pimienta blanca. Puse a cocer de nuevo durante 7-8 minutos, removiendo y probando para rectificar de sal. Una vez lista, la serví en los platos y adorné con jamón cortado en tirillas y pimienta negra molida.


miércoles, 12 de enero de 2011

CAPRICHO #168: Flamenquines caseros



Los niños, hoy en día, no saben comer. No sé si la culpa es de ellos o es nuestra, de los padres. Tal vez sea nuestro ritmo de vida, hasta en la comida imbuimos a nuestros hijos ese corre-corre que llevamos siempre. Y tal vez por eso, no solemos echarle paciencia para enseñarles a disfrutar de la comida. Durante años, mis hijos han sido malos para comer, no había forma de hacerles probar algo nuevo, hizo falta un campamento de verano (que mala es el hambre cuando aprieta) y un ponerse en jarras (¡esto es lo que hay y si no te lo comes ahora, te lo comes en la merienda, tú verás!) para que se despertaran de esa especie de letargo gastronómico en el que se encontraban y están descubriendo nuevos sabores y texturas, y yo disfrutando sólo de verlos comer. Aún así, dos días seguidos de plato de cuchara como que no, ponen caritas de disgusto, por lo que ando con la trampa, como cuando eran chiquitos, y voy alternando día churri con día guay. Este plato es plato de día guay, facilón y socorrido, pero que nos gusta hasta a los mayores: flamenquines caseros.


Sólo necesitamos 1 ó 2 paquetes de salchichas (yo las compro con queso), lonchas de jamón cocido y de queso, harina, huevo y pan rallado.


La elaboración, segura que ya la sabéis: envolvemos cada salchicha con 1 lonchas de queso y otra de jamón, pasamos por harina, huevo y pan rallado, y ¡a freir! Ya está, listo. Y acompañadas de patatas fritas con mayonesa, un festín.


Aún me acuerdo de mi hijo mayor, con dos añitos, ante el plato de lentejas (por supuesto, hechas puré) preguntándome: “Mami, ¿cuántas cucharadas?” Yo le contestaba: “Diez” y le ponía la película de Toy Story en el vídeo. El se quedaba embobado con la peli y yo empezaba a contar: “Una,…dos,…tres,…tres,…tres,…” hasta que se daba cuenta, y así varias veces hasta llegar al diez, no sé como la cinta de vídeo no perdió el color de tantas pasadas que le dimos. O este otro método: 2 cucharadas de la “papa”, 1 de yogur, 2 de papa, 1 de yogur,…” ¡Ay, qué tiempos! A veces, los echo muchísimo de menos, pero así es la vida.

lunes, 10 de enero de 2011

CAPRICHO #167: Langostinos al cava



¡Y seguimos liquidando restos! Esto es el cuento de nunca acabar, mi congelador es un caos, repleto de pequeñas bolsas y bandejitas con un poquito de esto, un poquito de aquello, así que estoy decidida a dar cuenta de todo lo que haya, que mi frigo parece el camarote de los hermanos Marx, entra más gente que sale.


Por lo pronto, ayer dí salida a unos estupendos langostinos que quedaban; ya los había hecho al brandy y al whisky, pero tenía ganas de hacerlos al cava (que también quedaba media botella en el frigo) así que eso, mientras reposaba la paella, nosotros nos comimos unos langostinos al cava muy ricos.


Es un aperitivo delicioso con el que me quiero presentar al I Concurso de Aperitivos organizado por Sonia, en su blog L´Exquisit, espero que os guste.


Los ingredientes:


- 1 docena de langostinos


- 2 vasos de cava


- 1 pizca de pimentón dulce


- 1 hoja de laurel


- zumo de medio limón


- sal


Para la salsa:


- 2 cucharadas de aceite


- 1 cebolla pequeña


- 1 pizca de pimentón dulce o picante


- 1 cucharada de harina


- 1 cucharada de salsa de tomate


- 1 chorrito de brandy


- 1 vaso de caldo de haber cocido las cáscaras de los langostinos.


- perejil


Para empezar, pelé los langostinos y cocí las cáscaras y cabezas en un cazo con agua para obtener el caldo para la salsa.


Aparte, en otra cacerola vertí el cava, el laurel y el zumo de limón. Añadí sal y el pimentón dulce y puse a cocer unos 5 minutos. Añadí los langostinos y dejé cocer hasta que se hicieron, bajé el fuego al mínimo mientras hacía la salsa.


Para la salsa, en una sartén con el aceite, rehogué la cebolla muy picadita; cuando estaba doradita añadí la salsa de tomate, reduje el fuego y añadí el pimentón y la harina; rehogué un poquito más, añadí el brandy y flambeé.


Cuando se consumió la llama, vertí un poco del caldo de las cáscaras y otro poco del caldo de cava donde estaban los langostinos. Dejé cocer un poco más, para que espesara. Rectifiqué de sal y una vez lista la pasé por la batidora.


Serví la salsa en una fuentecita, y encima coloqué los langostinos, espolvoreando con perejil picado. Cayeron en un vuelo, acompañados de una cervecita.

domingo, 9 de enero de 2011

CAPRICHO #166: Zarzuela de pescado y mariscos



Bueno, ya se acabaron las fiestas, y todo vuelve a la normalidad. Los adornos navideños vuelven al trastero, los juguetes se recolocan y el ritmo de las comidas vuelve a su ser. La norma en casa es que los sábados toca pescado, así que como ayer era sábado, pues eso, pero quise probar a hacer por primera vez una zarzuela de pescado y mariscos, que a mis amigos Antonio y Ana les encanta y que la hicieron el día de Año Nuevo. Yo, en mi caso, tiré de congelador y apuré los restos que quedaban de las fiestas, que a lo tonto dieron para una zarzuela para tres, el caso es que está riquísima, pero la próxima vez prometo hacerla más espléndida.


Para empezar, enhariné y freí en aceite bien caliente medio kilo de tacos de cazón y anillas de calamar. Los saqué y puse en una cazuela.


En el mismo aceite (retiré el exceso) sofreí 1 cebolla picada y 2 dientes de ajo. Les rocié 1/2 vaso de brandy, flambeé y cuando se apagó el fuego añadí 4 cucharadas de tomate frito y 1 vaso de vino blanco. Llevé a ebullición y dejé que cociera un poco.


Después, incorporé esta salsa a la cazuela donde estaba el pescado, añadi un buen puñado de gambas peladas y 1/4 de almejas lavadas. Espolvoreé con perejil, rectifiqué de sal y dejé cocer a fuego vivo hasta que se abrieron las almejas y ya está, a servir y a comer.

jueves, 6 de enero de 2011

¡Han venido los Reyes!




¡Qué sí! ¡Qué han venido! Y como se ve que no hemos sido muy malos durante este año, pues nos han dejado dos antojitos que teníamos ambos dos, o sea, mi marido y yo. A él le han dejado una pequeña cava de vinos, con capacidad para 6 botellas, ya que la cocina no da para más, para guardar unos buenos calditos que acompañen a mis caprichos. A mí me han dejado algo para no cumplir uno de mis propósitos de año nuevo: perder peso, pues es ¡una fuente de chocolate! Y es que estos Reyes nos conocen pero que muy bien. Prometo enseñaros el día del estreno de la fuente y daros nuestra opinión sobre esos vinos tan ricos de nuestra tierra.

sábado, 1 de enero de 2011

CAPRICHO #165: Lomo de cerdo relleno a la naranja



Y aquí viene el plato fuerte de la noche, la foto no es muy vistosa, pero es que nos estaban dando la bulla desde el salón y se nos olvidó hacer una del emplatado. Esta receta hacía años que no la preparaba, ¡pero años!, creo que no tenía ni siquiera niños. Pero este año me acordé de ella, porque es de las que se hacen solas mientras le metes mano al resto del menú, así que os la muestro a continuación: lomo de cerdo relleno a la naranja.


Preparamos dos tiras de lomo, primero las cortamos a lo ancho, sacando filetitos finos, pero sin llegar a cortar hasta abajo, como si fuera un libro. Después, cada dos filetes fuimos colocando ½ loncha de bacon y ½ de queso de fundir. Una vez rellenas las atamos, las salamos y le untamos por encima manteca de cerdo. Las colocamos en la rustidera y al horno precalentado a 180º.


Después exprimimos naranjas y pasados unos 45 minutos regamos con el zumo. Dejamos asar unos 30 minutos más aprox., mojando con el zumo por arriba sucesivamente hasta que estuvo doradito. Luego sólo quedó sacar, trinchar y emplatar. El acompañamiento fueron patatitas asadas, pero se le puede poner cualquier cosa.





El postre fue, por supuesto, tiramisú y acabamos la noche entre mojitos y margaritas, que me salen de escándalo, ya os los enseñaré.

CAPRICHO #164: Pimientos del piquillo rellenos de perdiz y ciruelas negras



¡¿Cómo andan esos cuerpos?! ¡¿Cómo habéis amanecido?! Espero que bien, y que no andéis muy resacosos. Ya nos queda menos, en seis diítas, vuelta a la rutina. Pero bueno, lo importante es haber entrado el año con buen pie y excelentes propósitos, aunque sean de enmienda.


Anoche lo pasamos fenomenal, fuimos once para cenar y nos dieron, entre unas cosas y otras, las cinco de la mañana. Hoy andamos un poco zombies, en el desayuno sólo ha podido entrar un café calentito y por el momento no hay ganas de pensar en que vamos a comer al mediodía.


Pero si me gustaría mostraros dos cositas de las que preparé, que gustaron mucho y que desaparecieron en un plis, la primera es una de pimientos del piquillo rellenos de perdiz y ciruelas negras.


Quería hacer unos pimientos rellenos pero quería hacer algo distinto a lo de siempre y me acordé de que tenía un recorte de revista con diferentes tipos de relleno para los pimientos, así que lo saqué y vi éste que nunca lo había hecho, además de que tenía en el congelador una perdiz que no sabía cómo cocinar, por lo que me puse manos a la obra:


En una cazuela introduje la perdiz limpia y entera, 4 dientes de ajo enteros, 1 cebolla grande cortada en 4 trozos, 2 zanahorias peladas y a trozos, 2 clavos, 3 pimientas negras, 1 hoja de laurel, 1 vaso de aceite, ½ vaso de vinagre, 2 vasos de agua y sal. Puse a cocer a fuego medio hasta que la perdiz estuvo tierna. Saqué la perdiz, y una vez fría, la deshuesé y piqué muy chiquitita. Reservé el caldo de cocción con las verduras.


Previamente había tenido remojadas en brandy unas 12 ciruelas negras, piqué 6 muy chiquitito y se las añadí a la carne de perdiz. Batí 2 huevos, les añadí la perdiz y las ciruelas e hice un revuelto semicuajado. Ya tenía el relleno de los pimientos.


Rellené unos 12 pimientos y los fui colocando en una cazuela evitando que se montaran unos sobre otros, añadí 6 cebollitas francesas partidas a cuartos y el resto de las ciruelas remojadas y deshuesadas.


Pasé por la batidora el caldo de estofar que tenía reservado, le añadí el brandy del remojo y lo colé con un colador de trama fina sobre los pimientos, añadí 1 cm. de canela en rama y una onza de chocolate rallada. Rectifiqué de sal y calenté a fuego suave, removiendo a menudo, para que no se pegara la salsa hasta que las cebollitas estuvieron tiernas.


El sabor es sorprendente, rico de verdad, y además se puede jugar con las cantidades, a mí me gusta fuertecito, pero se le puede poner menos vinagre, o sustituir la perdiz por codornices.