viernes, 31 de diciembre de 2010

¡Feliz Año Nuevo!


Aquí me tenéis, en mi estado usual, es decir, haciendo el payaso. Aunque los años…y los chascos me van volviendo más formalita, no lo puedo evitar, metida en ambiente me sale la vena cómica. Luego me arrepiento, porque mi imagen queda para la posteridad en fotos y vídeos, pero… ¿y lo bien que me lo estaba pasando?

Por eso, le echo valor y os felicito de esta guisa, deseándoos que el 2011 deje atrás todo lo chungo que halláis tenido y que os traiga toda suerte de bienes, sin que falten las más importantes: SALUD, TRABAJO y AMOR, que todo lo demás viene por añadidura. Y por supuesto, que nunca os falte la alegría de vivir y de compartir todo lo bueno de vuestra vida con los demás. ¡Feliz Año Nuevo!

jueves, 30 de diciembre de 2010

CAPRICHO #163: Magret de pato caramelizado



Y aquí está el plato principal del Día de Navidad: Magret de pato caramelizado.


Es una delicia que ya hice el año pasado y que a mis hijos les encantó, así que pensé. ¿Para qué complicar la cosa? Esto es éxito seguro.”


Es superfácil de hacer: cogemos dos magrets de pato, les hacemos unos cortes a lo ancho, como para sacar filetitos, pero sin llegar a cortar la grasita. Ponemos una sartén al fuego, añadimos sal y cuando está bien caliente colocamos encima los magrets, con la piel hacia abajo; marcamos bien y vamos haciéndolos por ambas caras. Una vez que vemos que está la carne doradita, cogemos mermelada de naranja y la vertemos sobre los magrets, insistiendo en que penetre bien entre los filetitos, y vamos, a fuego suave, caramelizándolos. Una vez dorados, los sacamos, cortamos y emplatamos.


Yo los acompañé con arroz salvaje salteado: es un puntazo, en una sartén con abundante aceite caliente, añadimos 2 cucharadas de arroz salvaje, éste se abrirá y aumentará de tamaño como si fuera un tipo de extrusionado. Inmediatamente, colamos el aceite sobre otra sartén, escurrimos el arroz en el colador y después sobre papel absorbente, después añadimos un poquito de sal y listo. Es curioso, porque está muy crujiente y sabe como a palomitas. Hacemos esta operación tantas veces como nos haga falta arroz.


Este arroz no es en realidad arroz, sino una especie de gramínea que crece en zonas pantanosas de Canáda, y dicen que es estupendo para ensaladas, habrá que probarlo.

CAPRICHO #162: Endivias asadas con salsa roquefort



Para el día de Navidad aposté por un entrante muy rico que vi hacer a Karlos Arguiñano hace unos días en su programa de las tardes: endivias asadas con salsa roquefort.


Para empezar, limpié bien las endivias (una bandejita de 6 unidades), y las puse a cocer en una cacerola con abundante agua hirviendo y sal. Cocí unos 15 minutos, las saqué, escurrí y dejé templar.


Mientras, en una sartén con un pelín de aceite, salteé unos ajetes tiernos (una bandeja de 150 grs.), los más gorditos los partí por medio a lo largo, añadí sal y dejé que se doraran un poquito. Apagué y reservé.


A continuación, cogí las endivias y las abrí a lo largo, por la mitad a modo de libro, las fui rellanando con unos cuantos ajetes, las cerré y las envolví individualmente con 1 loncha de jamón. Las fui colocando en una rustidera. Una vez todas listas, añadí un chorrito de aceite por encima y las horneé a 180º durante 10-12 minutos.


Las presenté de la siguiente forma: dos endivias por plato, pinceladas con el juguillo que habían soltado en la bandeja y regadas con un poquito de salsa roquefort.


Para la salsa roquefort, en un cazo vertí 1 vaso de nata, 1 vaso de caldo de verduras, 100 grs. de queso roquefort y dejé reducir, removiendo para que se ligara bien, rectifiqué de sal y listo.

CAPRICHO #161: Tiramisú



Y ahora os muestro el postre de Nochebuena, un tiramisú riquísimo que no es obra mía, sino de mi marido, que lo borda. Hay muchas formas de hacer el tiramisú, pero ésta es una muy fácil que nos enseñó una compañera de trabajo y es postre obligado en estas fiestas.


Para empezar, hacemos una buena cafetera de café (nosotros usamos descafeinado, ya estamos así), le añadimos azúcar y un chorrito a discreción de ron añejo.


Montamos la crema de tiramisú: en la batidora montamos 1 brick de nata y le añadimos ½ tarrina de queso mascarpone; mezclamos bien (esto lo hacemos dos veces, porque el vaso de la batidora no es muy grande, es decir, en total usamos dos bricks pequeños de nata y una tarrina de mascarpone).


Cogemos bizcochos de soletilla y vamos colocando una primera tanda de bizcochos, los emborrachamos con la mezcla café-ron, colocamos encima una capa de nata-mascarpone y espolvoreamos con cacao en polvo; vuelta a empezar: tanda de bizcochos emborrachados, tanda de crema, hasta lo que queramos de alta (nosotros gastamos un paquete y medio de bizcochos, pero eso depende del tamaño de la fuente donde se presente la tarta), terminando siempre con una capa de nata-mascarpone espolvoreada con cacao en polvo. Después al frigorífico hasta el momento de servir.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

CAPRICHO #160: Paletilla de cochinillo al horno



¡Jo, qué estrés! ¡Menudas vacaciones! Mira que son bonitas estas fechas, pero esto es como una especie de ciclón: tres semanas mal contadas en las que, por lo menos, yo, no paro de correr. Hay que pensar en las cuatro comidas importantes: Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo,…menos mal que en Reyes comemos fuera. Hay que medio ordenar la casa (la limpieza a fondo vendrá después, cuando todo vuelva a su ser), eso sí, contando con todos por medio y sin madrugones. Compras… qué si los días especiales, que si el resto de los días, y encima echarle una manilla a los Reyes Magos, para que no se agobien mucho los pobres (¡ojito! que “ellos” SOLO trabajan una noche al año).


Así que hoy ¡por fin! me siento delante del ordenador y quiero mostraros parte de lo que comimos en Nochebuena, algo muy sencillo de hacer pero muy rico, que era la primera vez que lo probábamos pero que no será la última: paletilla de cochinillo al horno.


Aunque hubo más cositas ricas en la mesa, yo destacaría la paletilla como plato principal, y el postre, un tiramisú que a mi marido le sale bordado.


El modo de preparar la paletilla es muy fácil: precalenté el horno a 180º, mientras cogía la temperatura, con una aguja, pinché repetidas veces la piel de la paletilla, le unté manteca de cerdo con la brocha y la salé. La coloqué en la fuente del horno con la piel hacia abajo y la metí en el horno durante una hora. Pasado el tiempo, le di la vuelta y volví a untarle manteca. Así la tuve, cerca de dos horas más hasta que la piel estuvo doradita, doradita.


La guarnición vino de la mano de Mª José, de Hecho en casa, con unas cebollitas francesas y unos tomatitos cherrys confitados: puse a sofreir a fuego lento en una cazuela con aceite unas 1o cebollitas francesas peladas y cortadas por la mitad, salpimenté; cuando estaban blanditas añadí 60 grs. de azúcar, 3 cucharadas soperas de vinagre de Módena y 3 de salsa perrins. Dejé cocer unos 5 minutos y añadí por último unos 12 tomatitos cherrys, dejando sofreir unos minutillos más, moviendo la cazuela para que se mezclaran bien los ingredientes. La cebolla confitada ya la había probado antes, pero los tomatitos confitados fueron una sorpresa pero que muy agradable.


Por cierto, fueron 3 las paletillas que cayeron, el año que viene, caerá el resto de Babe, je, je…

sábado, 25 de diciembre de 2010

¡Feliz Navidad!


Desde 1990, un niño austriaco enciende una luz en la gruta donde nació Jesús, en Belén y la lleva a Austria, donde, desde Viena, con una hermosa ceremonia se reparte al resto del mundo. El pasado 17 de diciembre llegó a Málaga y se repartió entre todas las iglesias de la diócesis, de manera que todos aquellos que quieran tenerla, sólo tienen que acercarse a su parroquia, con velas o un farolillo para poder tenerla en casa. Es la Vela de la Paz de Belén.

En nuestra parroquia se repartió anoche, en la Misa del Gallo, y muchos íbamos preparados con nuestros farolillos para poder llevarnos un poquito de tan hermoso regalo de navidad.
Por eso hoy quiero aprovechar para poder pasaros a todos un poquito de esta Luz, para que os alumbre no sólo durante estas fiestas, sino durante todo el año, y que os caliente el corazón y os ilumine el camino.

¡Feliz Navidad desde el corazón!

lunes, 20 de diciembre de 2010

CAPRICHO #159: Tarta de trufa



Hoy es el cumpleaños de mi hijo mayor, y aunque el menú de este mediodía será a su gusto, como estamos en época de exámenes y final de evaluación, decidimos celebrar el evento con dos días de adelanto, así que el sábado hubo fiesta en casa y le preparé esta rica Tarta de Trufa como sorpresa; la foto no hace honor a lo rica que estaba, en la mesa sólo se escuchaban “umss” y “ohsss” mientras dábamos cuenta de ella, y eso que éramos unos diecisiete entre grandes y chicos.


Como siempre digo, lo mío no es la repostería, hubo algún percancillo que se pudo solucionar durante la elaboración y el resultado es que no quedó tan bonita como yo quería, eso sí, rica estaba un rato.


Para empezar, casqué 4 huevos, separando las claras de las yemas; éstas últimas las batí con 3oo grs. de azúcar hasta que adquirieron una consistencia cremosita (salió algo dulce para mi gusto). Les añadí 4 cucharadas de agua y 175 grs. de harina tamizada, además le añadí unos 6 grs. de levadura en polvo. Batí para ligar bien.


Después fui agregando, poco a poco, las claras batidas a punto de nieve. Removí y removí hasta obtener una masa homogénea que vertí en un molde previamente engrasado y que puse en el horno precalentado a 170º.


El bizcocho fue subiendo y adquiriendo una vista muy apetitosa pero se me ocurrió abrir el horno antes de tiempo para ver si estaba ya hecho y ¡¡¡ooohhhh!!! se me bajó a la mitad, así que cuando ya estuvo cuajado, sacado y enfriado no lo pude abrir por la mitad como era mi pensamiento, para rellenarlo, así que mi marido solucionó el desaguisado: decidió bañarlo con un almíbar hecho con 1 vaso de agua, ½ de azúcar, la piel de un limón, ½ rama de canela y un chorrito de cointreau que estuvo cociendo unos 10 minutos. Después sólo quedó cubrirlo con la crema de trufa: fundí al baño María 200 grs. de chocolate de cobertura con dos cucharadas de mantequilla, dejé enfriar sin que volviera a cuajar y le añadí un brick de 200 ml de nata montada. Removí bien hasta que quedó la crema espesa y homogénea. Cubrí el bizcocho y lo adorné con chocolate blanco rallado y trufitas.


Espero que la próxima vez me quede más vistoso y prometo no abrir la puerta del horno antes de hora.

domingo, 12 de diciembre de 2010

CAPRICHO #158: Tarta helada de aguacate



Bueno, y para terminar algo fresquito, ¿qué tal una Tarta helada de aguacate?


Lo de helada le vino por añadidura debido a un error de cálculo. Lo primero fue hacer la base de la tarta con 10 galletas María de las cuadradas, trituradas y mezcladas con mantequilla que coloqué en la base del molde y que metí en la nevera mientras hacía el relleno.


Para éste, pelé y trituré dos aguacates gorditos, y los rocié con zumo de limón para que no se pusieran negros.


En unos 200 ml. de agua caliente disolví 3 hojas de gelatina neutra (aquí fue seguramente donde cometí el fallo, o bien necesitaba menos agua o el doble de gelatina).


En el vaso de la batidora monté un brick pequeño de nata.


Bueno, en la gelatina disuelta, añadí 100 grs. de azúcar, los aguacates machacados y la nata montada, removiéndolo todo muy bien. Vertí la mezcla sobre la base de galletas y la metí en el frigorífico. Como pasadas las horas veía que aquello no se cuajaba pues se me ocurrió meterla en el congelador y ¡voilá! la tarta quedó perfecta. Sólo quedó desmoldarla para servirla, espolvorearle por encima coco rallado y dejar que atemperara un poco para poderla cortar.


El sabor, realmente curioso, no dije de qué era hasta que no se la comieron y ninguno acertaba a adivinar de qué era.

CAPRICHO #157: Solomillo de cerdo glaseado con cerveza negra



¿Vamos a por el segundo? ¿Qué tal algo de carne? ¿Os apetece un Solomillo de cerdo glaseado con cerveza negra?

Ya había utilizado cerveza rubia para cocinar, pero llevaba un tiempo queriendo meterle mano a esta receta que me llamaba soberanamente la atención, por lo de la cerveza negra sobre todo.

Para empezar, limpié de grasas y corté en tacos dos solomillos de cerdo, los salpimenté y los marqué a fuego fuerte en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Los retiré y reservé.

En la misma sartén, salteé 10 cebollitas francesa y dejé que se doraran, puse el fuego medio y añadí poco a poco una lata de cerveza negra de 33 cl. Cuando empezó a hervir, puse el fuego al mínimo, y espolvoreé 1 c/c de canela, otra de jenjibre molido, 4 c/s de azúcar moreno y sal fina.

Añadí 100 grs. de zanahorias baby y dejé que espesara la salsa. Finalmente, incorporé el solomillo a la sartén para que se glaseara con la salsita.


Lo que más nos llamó la atención del plato fue el toque de canela, que dejaba un gusto pero que muy agradable en la boca así que aprovecho para presentarlo como mi segunda opción al I Concurso de Recetas para Invitados de Carmela en su blog "Los inventos de Carmela", ya que me parece un plato que no deja indiferente a ningún invitado que queramos sorprender.


¡Ah! Y todavía nos queda el postre.

CAPRICHO #156: Crema de mariscos en cestillo de hojaldre




Y pasamos al primer plato, una rica Crema de mariscos en cestillo de hojaldre que he hecho por primera vez, para probar cositas de cara a esta fiestas y con la que aprovecho para presentarme al I Concurso de Recetas para Invitados que organiza Carmela en su blog "Los inventos de Carmela".




Aparte de lo rica que está esta crema, lo original es la presentación. Lo primero fue hacer los cestillos; para ello, coloqué 4 cuencos resistentes al calor boca abajo y los forré con papel de hornear. Después descongelé una lámina de hojaldre y corte 4 cuadrados con los que forré cada cuenco. Los horneé hasta que estuvieron listos y los desmoldé una vez fríos, con cuidado.












Ya tenía hecho los cestillos, así que me puse manos a la obra con la crema: Pelé 12 langostinos y 1 carabinero bien gordito, y monté 4 brochetas con los cuerpos pelados. Reservé.



En una cazuela con aceite sofreí media cebolla y una zanahoria pequeña muy picaditas, las cáscaras del marisco y sal a fuego suave para que no se dorara la cebolla, apretando bien las cabezas para que saliera todo su jugo. Añadí 2 cucharadas de arroz, unas hebras de azafrán y un chorrito de vino blanco y rehogué unos 5 minutos. Después vertí caldo de pescado (más o menos 1 litro), rectifiqué de sal y dejé cocer unos 20 minutos.



Pasado este tiempo, trituré con la batidora y pasé el puré por un colador de trama pequeña, quedando una crema fina, añadí un chorrito de brandy y 3 cucharadas de nata líquida. Dejé cocer unos minutillos más.



Llegado el momento de emplatar, coloqué los cestillos sobre unos platos hondos (para prevenir accidentes), vertí dentro de ellos la crema y adorné con las brochetas pasadas por la plancha.



Como era lógico, los cestillos acabaron rompiendose, pero está muy sabrosa la mezcla del hojaldre y la crema.





Como veréis, lo mío no es la repostería, los cestillos quedaron algo "amorfos" pero la presentación resultaba vistosa.

CAPRICHO #155: Capricho de quesos in salatto



Hoy es el día de mi santo y el de mi madre también, así que lo hemos celebrado en familia, con un almuerzo de rechupete, con unas recetas nuevas que tenía muchísimas ganas de hacer, y todo el esfuerzo y el campo de batalla en que ha quedado convertida la cocina han valido la pena, porque hemos disfrutado muchísimo.


En primer lugar, empezamos con un Capricho de quesos in salatto, una ensalada de esas que te dejan sin palabras, superfácil de hacer pero que te sorprende; sólo hace falta una bolsa de ensalada variada de la que más nos guste, y un surtido de los quesos que más nos gusten, cortados en daditos: queso azul, queso curado, emmental, burgos, queso lonchas,....


Aunque la ensalada viene lista para usar, siempre me gusta refrescarla bajo el grifo y centrifugarla; una vez escurrida, le incorporo los quesos y mezclo bien. Después la aliño con mermelada de frutos del bosque desleída con un poquito de agua para que esté más fluída. Remuevo bien y la dispongo en una fuente. Por último, decoro con varios medallones de queso de cabra pasados por la plancha y espolvoreados con hierbas provenzales. ¡Una auténtica delicia!


Y aún queda más...

sábado, 11 de diciembre de 2010

CAPRICHO #154: Chuletillas de cordero a la barbacoa



Bueno, ya iba siendo hora de publicar lo que vino antes de la rica tarta Sächer que duró un asalto. El plato no puede ser más sencillo de hacer, pero ¡estaba de rico!: Chuletillas de cordero a la barbacoa.

El único misterio de estas chuletillas es que preparé una salsa con miel de caña y salsa de soja (las cantidades a ojo) y pincelé las chuletillas antes de ponerlas en la barbacoa bien caliente. La cocina se fue llenando de un olorcillo delicioso. Casi al final, añadí un poquito de sal Maldon.

Las acompañé de champiñones salteados al vino blanco y patatas a lo pobre. En la mesa no se escuchaba ni mú.

domingo, 5 de diciembre de 2010

CAPRICHO #153: Tarta Sächer



En primer lugar, un saludo a todos. Llevo varios días sin publicar y es que ando superatareada. Sí que he podido visitaros y dejaros algún comentario, amén de copiar esas delicias que preparáis. Os quiero mostrar una maravilla de tarta con la que sorprendí a mi marido el pasado lunes por su cumpleaños, una riquísima Tarta Sächer que vino de la buena mano de Mª José y de su blog Hecho en casa.

Lo de la tarta tiene su historia: resulta que tenemos una heladería en la barrio, que se llama "Fragola" que hace los helados artesanos más ricos que hemos probado nunca, y no exagero, ya que viene gente de la otra punta de Málaga para llevárselos; abre de marzo a octubre y el último día oferta un 2x1 para liquidar existencias que forma largas colas hasta bien entrado el mediodía.

Resulta que entre sus exquisiteces, el año pasado estaba el helado de Sächer, que a mi marido le pirra, pero este año no lo hizo porque no tenía tirón en la zona, y andaba mi marido con el antojo, así que quise sorprenderle.

Seguí los pasos de Mª José al pie de la letra y os transcribo literalmente la receta:

Para el bizcocho:

6 huevos

120grs. de azúcar

100 grs. de mantequilla

150 grs.de chocolate fondant

100 grs. de harina

6 grs. de levadura

mermelada para el relleno (la tarta Sächer original la lleva de albaricoque pero a mí me gusta más como a Mª Jose, con la de frutos del bosque)

Para la cobertura:

90 ml de agua

30 ml de nata líquida

175 grs. de chocolate fondant

(yo no le añadí agua, y utilicé un brick de nata pequeño entero)

Elaboración:

Separé las claras de las yemas. Batí las yemas con la mitad del azúcar y monté las claras a punto de nieve con la otra mitad del azúcar. Fundí el chocolate junto con la mantequilla en el microondas y lo mezclé bien con las yemas batidas, añadí la harina y la levadura tamizadas, volví a mezclar y después fui incorporando con suavidad las claras.

Engrasé un molde desmontable y lo espolvoreé con un poquito de pan rallado (luego sale perfecto). Horneé a 180º aprox. hasta que la aguja salió seca.

Saqué y dejé enfriar antes de desmoldar. Una vez desmoldado, lo partí por la mitad y le puse una capa bien gordita de mermelada. Tapé con la parte superior.

Para la cobertura, en un cazo calenté la nata, cuando empezó a hervir, retiré y añadí el chocolate derretido de nuevo en el micro, removí bien y cubrí todo el pastel con ayuda de una espátula. Una vez fría la cobertura, adorné con galletitas de corazón y moras de chuches, porque no las tenía naturales.

Como veréis, le cayeron unos cuantos. Ahora dentro de unos días, le toca el turno a mi hijo mayor y se ha pedido una igual, no sé, a lo mejor lo sorprendo con otra distinta. Por supuesto que tan rico postre estuvo precedido de unas chuletas de cordero a la plancha que ya os enseñaré más adelante. La tarta no llegó al día siguiente.